
En las ciudades ya nadie se sienta a la puerta de la casa. Allí se podía descansar, tomar el sol, ver pasar la vida, hablar con los vecinos, o incluso ver pasar el cadáver de tu enemigo (enseñanza que nos dejaron los árabes con su dicho: siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo)… todo ello muy contemplativo.
La puerta de la casa era un espacio vital de primer orden. Ahora casi todo lo hacemos de puertas para dentro. No sé si hemos mejorado con ello.





Estoy contigo Salva, yo nací y crecí en unpueblo chiquito, donde el portal de las casas era para sentarse y charlar, las casas siempre abiertas a los vecinos, y vivíamos en calma y sin problemas…
La prosperidad y la vida actual, tiene sus defectillos, ¿que le vamos a hacer??
Te espero en la puerta de mi casa, para invitarte a un café y una charla…
un musu
En los pueblos pequeños todavía se vive en parte así. Aunque creo que va por zonas, he visitado pueblos en los que no se ve un alma en la calle, son muy tristes…
Gracias por la invitación!! Tengo que volver al norte!
Musus.
En la casa del pueblo tengo un asiento de piedra junto a la pared. Ahora no pasa mucha gente, pero antes, todo el que pasaba se sentaba a descansar y charlar un rato.
Eran otros tiempos.
Saludos,
Esa forma de vida es envidiable, pararse, descansar, charlar. ¡Hay que recuperarlo!
Un abrazo.
En carretera aún se ven en pueblos pequeños….¡qué tiempos!..besos y preciosa la foto
Seguro que todavía quedan lugares donde se vive así. Menos mal.
Besos.
¡Qué maravillosa imagen!!!! no sólo por la técnica y el tratamiento, también por lo que transmite, me encanta!!!!. Aún en mi pequeño pueblo la gente sale a la calle con el buen tiempo y se “sienta al fresco,dicen”, allí se cotillea o se charla,según el caso y la gente… Una delicia. Besos!!!
Los cotilleos son indisolubles con respecto a las “charlas al fresco”. Los humanos somos animales cotillas por naturaleza.
Me alegra que te guste la foto!
Besos.
A mí me gustan los pueblos por el ritmo pausado que tienen sus habitantes y no la velocidad de vertigo que tenemos en las ciudades. En cuanto puedo huyo de la urbe.
Bonito el detalle que capturastes de uno de ellos.
Gracias Javi! La foto es en la puerta de la casa que tiene un amigo en un caserío a unos 40 Km de Málaga capital.
También aquí en los pueblos charlar en las terrazas de las casas es una tradición. Es paradójico que la tecnología crea recursos que hacen todo más rápido y fácil y cada vez tenemos menos tiempo no?
A nuestros abuelos, sin tanta sofisticación, no les faltaba…
un beso y gracias por los buenos deseos!
Tienes toda la razón, Itziar. Hemos perdido capacidad para gestionar nuestro tiempo. Una pena.
Besos.
Cuánta serenidad encierra esta fotografía.
…
Caminando con cierto agotamiento llego a esta puerta abierta.
Me siento y contemplo la vida pasar.
No hay prisa.
…
Aún queda un poquito de esto.
Me quedo con la maravillosa sensación cálida de esta parada en el camino…
Se respira confianza, escucha, paz.
Bicos desde las tierras antiguas.
Lo que has escrito embellece muchísimo la foto.
Muchas gracias.
Besos, bicos!