El creacionismo que nos viene
Estos días está siendo noticia una asociación formada principalmente por estadounidenses (me parece que hay un solo español de momento) que pretende dar conferencias en diversas universidades españolas poniendo en entredicho la teoría de la evolución. En algunas de estas universidades se les ha negado la posibilidad de impartir su doctrina en las sedes universitarias que habían solicitado. E incluso en la televisión se ha presentado el tema como parte de un debate entre creacionismo y evolución. En Estados Unidos el creacionismo forma parte además del ideario de alguno de los aspirantes a la Casa Blanca por el partido republicano…
La pregunta es qué debemos hacer ante situaciones como ésta. Porque el asunto tiene su complicación. Es uno de esos partidos que no hay que jugar porque si entras a jugar, pierdes. El solo hecho de reconocer a los que defienden el creacionismo como interlocutores válidos de un debate científico es equivocado. Por eso comprendo a los directores de los centros universitarios que han prohibido este tipo de charlas en sus instalaciones. No se le puede dar carta de naturaleza científica a algo que es una creencia.
Los biólogos no deberíamos tener ningún problema en reconocer el desatino del debate. Y cualquier persona con la suficiente información tampoco. El creacionismo se mueve en el terreno de las creencias, la evolución es una teoría científica. Es como aquello de mezclar las peras y las manzanas que trató de explicar Ana Botella…
Por tanto no hay que entrar a refutar los argumentos del creacionismo. A eso me refería cuando digo que si juegas pierdes. Porque no puede uno convencer con argumentos científicos a alguien que cree en algo en razón de su fe. Lo que debemos hacer es insistir una y otra vez en que el creacionismo nos parece una opción personal de creer en algo o alguien que se ha encargado de que el mundo exista tal y como lo conocemos, pero que como opción personal no se puede imponer a nadie. Lo mismo que respetamos los dogmas de fe de las distintas religiones, podemos respetar las ideas creacionistas que no están muy alejadas de esos dogmas. No veo ningún problema en ello, me da igual que uno crea en un solo dios, o en varios, o en uno y trino, o en la reencarnación. Yo no necesito ningún dios creador, pero respeto las creencias de los demás.
Ahora bien, desde un punto de vista científico la evolución no se puede negar. Es algo científicamente probado y admitido como teoría por todos los científicos. Probablemente una de las teorías más generales que se puedan encontrar en cualquier ámbito de la ciencia. Y como todo lo que forma parte del conocimiento científico se puede analizar. Y es posible que muchos científicos actuales no estén de acuerdo al ciento por ciento con las ideas de Darwin para explicar la evolución. Así se hace casi siempre la ciencia, se avanza discutiendo las hipótesis y teorías existentes a la luz de los nuevos conocimientos. Darwin no podía saber muchas cosas que ahora conocemos. Evidente. Ahora se pueden explicar mejor los mecanismos por los que se producen los cambios en el material genético: perfecto, se revisa la teoría y sirve para avanzar. Algunos ponemos en tela de juicio que la selección natural sea el motor de la selección. Esto es más difícil de explicar, la selección natural puede dar cuenta de los cambios graduales que se observan en la naturaleza y que eventualmente dan origen a nuevas especies (o sea, lo que dijo Darwin), pero además hay una serie de cambios mucho más drásticos, por lo tanto no graduales, y que pueden ocurrir a nivel del desarrollo embrionario por lo que difícilmente puede ser la selección natural el motor de esos cambios, ya que se dan en algo que no está expuesto a ella.
Todo esto es algo más complicado, pero lo que quiero decir es que desde el punto de vista científico uno puede criticar el cómo se piensa que se produce la evolución, si determinados supuestos o ciertas corrientes de pensamiento (el evo-devo, por ejemplo) explican mejor los cambios que vemos en los seres vivos, pero lo que no se puede es dudar de la evolución. No es un debate científico, y por tanto lo mejor que hacemos es no entrar en el juego.
Si los creacionistas quieren difundir sus ideas, que lo hagan, lo mismo me da que sean cristianos, musulmanes o budistas, estamos en el terreno de la fe. Si lo que intentan es equiparar creencias con conocimiento científico, ahí tenemos que ser firmes y decir claramente, no gracias. Y a otra cosa.