Archivos para la Categoría 'ciencia'

27
Ago
08

No somos más listos, listillo

Artículos de divulgación científica se prodigan por doquier en los medios. Hoy he leído uno en El País con el título El neandertal no era más tonto (enlazo a la fuente original). Supongo que la autora del artículo ha querido hacer un titular llamativo y gracioso, así que yo la emulo y le replico con el título de este post (en mi caso no pretende ser gracioso, pretende ser más real).

En realidad, el artículo de investigación al que se hace referencia en el reportaje del periódico trata de comparar estadísticamente la eficiencia tecnológica en la fabricación de herramientas entre los neandertales y nuestros antepasados, y al parecer (yo no lo he leído directamente) demuestra que no hay diferencias significativas entre las herramientas que fabricaban unos y otros. Durante mucho tiempo ha sido difundido que fue precisamente la ventaja en la fabricación de herramientas lo que supuso que la especie Homo sapiens desplazara a los neandertales y finalmente ésto causó su extinción.

Más o menos lo de siempre, supervivencia del más adaptado. Nuestros antepasados se supone que fabricaban mejores armas por lo que tenían ventaja a la hora de la caza sobre los neandertales. Es decir, eran más inteligentes. De ahí a pensar que los neandertales se extinguieron porque eran más tontos solo hay un paso. Bien, esto además de ser falso es mentira. Pero como es tan fácil hablar de lo que no conocemos (siempre y cuando nos movamos dentro de lo políticamente correcto en ciencia) y hablar mal de otros homínidos cuando no están delante para defenderse…

Digo que es falso porque nadie sabe a ciencia cierta por qué una especie como los neandertales deja de existir. Qué tiene que ver la inteligencia en la extinción de las especies. No llego a verlo. Serían más inteligentes que un caracol, digo yo, y los caracoles están ahí. ¿Eran todos los individuos de la especie igual de inteligentes? Porque en la nuestra no lo somos, ¿verdad?

Siempre me ha parecido difícil definir la inteligencia a nivel de especie. Podemos estar de acuerdo en que hay convenciones y métodos para medir lo que consideramos inteligencia (capacidad para resolver problemas a los que uno no se ha enfrentado antes, por ejemplo) a nivel personal. Lo que sí veo es que hay diferencias entre las especies neandertales y sapiens a nivel de las capacidades cerebrales. Los neandertales no dejaron (hasta donde yo sé) constancia de ser capaces de hacer representaciones simbólicas en forma de pinturas, o sea que no pintaban las paredes de las cuevas (Juan Luis Arsuaga hace una referencia a ello en el reportaje). Y eso sí que es una enorme diferencia. Las zonas del cerebro que se encargan de esas cosas (integrar conceptos para conseguir representaciones simbólicas) no tienen nada que ver con las que se encargan de las habilidades manuales para hacer herramientas.

Por tanto, una especie podía perfectamente ser tan hábil como la otra a la hora de fabricar herramientas (no olvidemos que eran esenciales para la caza) y a la vez tener distintas capacidades para representar simbólicamente esa actividad, unos dibujaron escenas de caza, otros no. ¿Nos hace esto más inteligentes como especie? No, simplemente es la consecuencia de distintas capacidades cerebrales.

Nunca debemos pensar que la supervivencia de una especie tiene que ver con su inteligencia (hablo a nivel de especie no de individuos). No sobrevivimos porque seamos más inteligentes. Si eso fuera así los seres vivos más inteligentes serían las bacterias, o las moscas, o las algas, o los cocodrilos… Cualquiera de estos seres vivos tiene mucha más historia evolutiva detrás que nosotros. No van por ahí los tiros. Dicho esto, tengo que admitir que en realidad no sé por qué ni cómo aparecen especies nuevas ni por qué ni cómo se extinguen por causas naturales las especies. Tendré que seguir pensando en ello…, pero basta de creernos los reyes de la creación.

10
Jul
08

El cerebro de los viejos también cambia

Un grupo de científicos alemanes acaba de publicar un interesante artículo en la prestigiosa revista Journal of Neuroscience que se titula Cambios estructurales inducidos por entrenamiento en el cerebro de los viejos (Training-Induced Brain Structure Changes in the Elderly), en este enlace podéis ver un breve resumen en inglés.

El mismo grupo ya había publicado un artículo anterior donde se describían cambios transitorios y muy selectivos en ciertas regiones cerebrales de voluntarios jóvenes sometidos a un entrenamiento de habilidades motoras. Ahora se trataba de ver si los mismos cambios se producen también en individuos más viejos y comparar los resultados con los del grupo joven.

La edad media de los voluntarios en este estudio es de 60 años (estaban comprendidos entre los 50 y los 70). Quizás en este caso traducir elderly por viejos es demasiado -sobre todo porque yo me tendría que incluir en el grupo-, pero hecha la aclaración ya sabemos a qué grupo de personas se refiere el artículo.

El entrenamiento de habilidades motoras al que fueron sometidos es curioso: hacer malabarismos con tres bolas. Ninguno de los voluntarios tenía experiencia previa en estos malabarismos, así que todos partían de las mismas condiciones.

El estudio en sí es interesante, demuestra, con los pertinentes controles, que el cerebro de los mayores sufre cambios relacionados con el entrenamiento en las mismas zonas que el cerebro de los jóvenes. Cuando un cerebro sufre cambios se habla de un fenómeno de plasticidad. Eso quiere decir que el cerebro tiene la capacidad de cambiar (ser plástico), de adaptarse a nuevas condiciones ambientales, y esta capacidad de cambio afecta no sólo a la función (se pueden hacer cosas distintas) sino también a la estructura (al tamaño o volumen de una determinada región cerebral, al número y tipo de conexiones de las células de esas regiones, o incluso a la aparición de nuevas células en algunas zonas concretas).

Los cambios son reversibles, de tal manera que después de un tiempo sin hacer malabarismos el cerebro vuelve al mismo estado de antes de hacer los ejercicios. Es otra consecuencia de la plasticidad: si se cambia en un sentido se puede cambiar en el contrario.

Lo que me ha resultado interesante de la investigación es un resultado que se produce exclusivamente en el cerebro de los mayores y no se produjo en el de los jóvenes. Dos regiones cerebrales sufrieron cambios específicos en el cerebro de los viejos: el hipocampo y el núcleo accumbens (los nombres sólo interesarán a algunos; los pongo para ellos). Lo que hay que explicar es que el hipocampo está relacionado con el aprendizaje (memoria y aprendizaje, fundamentalmente relacionado con el espacio que nos rodea, algo así como aprender a situarnos en el espacio, pero también algo de aprendizaje motor como se puede ver en este artículo), y lo que es más curioso aún es que el núcleo accumbens está relacionado con sistemas de recompensa en el cerebro: cuando alguna situación nos resulta reconfortante (o al contrario) se produce actividad en el citado núcleo.

Inmediatamente me he preguntado: ¿será que los viejos de esta investigación se reconfortaron más porque fueron capaces de hacer una actividad para la que no se creían capacitados? Es posible. Si a mí me hacen aprender malabarismos a mi edad es posible que me sienta más contento que si se lo hacen aprender a un joven de veinte años, para él puede ser una cosa más, para mí un logro.

La moraleja de este estudio es que conforme uno se hace mayor no debe de dejar de hacer cosas nuevas, es más debe hacer muchas más cosas nuevas y no parar porque si se para volvemos al estado inicial. No recomiendo especialmente ninguna actividad física pero sí aquellas que requieran coordinación y equilibrio, sean malabarismos o bailar salsa o hacer deporte. Nuestro cuerpo lo agradecerá y nuestro cerebro también.

02
Jun
08

La edad y el envejecimiento

Dentro de unos días tendrá lugar un congreso en una universidad americana (UCLA) que tiene por título  Understanding Aging: Biomedical and Bioengineering Approaches (Comprendiendo el envejecimiento: consideraciones biomédicas y de bioingeniería; más o menos). Como patrocinador del congreso aparece la Fundación Matusalem, así que con ese nombre se intuye lo que se pretende: estudiar cómo se puede retrasar el envejecimiento.

Desde el punto de vista científico es posible comprender qué es lo que pasa a nivel del organismo cuando se envejece. También empezamos a comprender relativamente bien cuáles son los mecanismos de muerte celular. Una cosa no es igual a la otra. No es lo mismo el envejecimiento y lo que llamamos muerte natural (consecuencia de ese envejecimiento), que la muerte celular. Las células se están muriendo continuamente en un organismo. Desde antes de nacer se produce una muerte celular masiva en cualquier embrión. De hecho si somos como somos se debe en gran medida a programas de muerte celular, por ejemplo, tenemos cinco dedos porque las células que estaban en las interdigitaciones mueren, si no tendríamos la mano palmeada, sin dedos. En realidad, cualquier proceso que genera una forma (morfogenético) se basa en un complicado programa de nacimiento de células, migraciones, y muerte.

Y por otra parte, cientos de miles de células de nuestro cuerpo se renuevan (algunas a velocidades de vértigo) porque van muriendo continuamente. Aunque parecemos siempre los mismos, el hecho es que pocas de nuestras células nos acompañan durante toda la vida (el hígado y el cerebro son los órganos que sufren menos recambio celular).

Así que muchísimas de nuestras células no son nunca viejas -en relación con nuestra edad- ya que se renuevan a menudo. Nuestros constituyentes no son viejos pero nosotros envejecemos. No es una paradoja, es la distinta forma de ver las cosas según se estudien a un nivel o a otro. El envejecimiento, por tanto, afecta al organismo como un todo y tiene las consecuencias que todos conocemos.

¿Pero quién no quiere posponer el envejecimiento? Me contesto a mí mismo -la pregunta era retórica-, pues depende de quien conteste. Posponer el envejecimiento es algo que, desde mi punto de vista, tiene menos interés científico que sociológico o económico. No es lo mismo que la pregunta se le plantee a una persona que viva en los estratos sociales acomodados de nuestra sociedad, que si se le presenta la misma pregunta a una persona que viva en el umbral de la pobreza, por ejemplo. Cuando millones de personas mueren o van a morir de hambre, cuando el 70% de los enfermos de sida en países en desarrollo (antes se decía subdesarrollados, pero no queda políticamente correcto) no tienen acceso a los antirretrovirales, cuando las necesidades básicas de gran parte de la población mundial no están cubiertas, ¿creemos de verdad que la pretensión de posponer el envejecimiento es algo que afecta a todo el mundo?

Pues bien, dicho esto estoy seguro de que en los próximos años gastaremos cada vez más recursos en esta tarea. Los tiros van por ahí. Las posibilidades técnicas que se desprenden de los estudios con células madre, que permiten vislumbrar un futuro próximo en el que se puedan reparar tejidos enfermos (regeneración terapéutica) nos llevarán inmediatamente a concebir el envejecimiento como una enfermedad y por tanto muchos pensarán que es lícito regenerar órganos o tejidos envejecidos. ¿Por qué no tener un nuevo hígado o páncreas o bazo o músculos nuevos? Pensemos que el envejecimiento en una enfermedad crónica y ya está, salvamos éticamente el problema para que los pudientes puedan regenerarse partes del cuerpo y posponer el envejecimiento.

Así de complicado veo el futuro en esta cuestión. El envejecimiento pronto será considerado no una parte más del ciclo vital sino una enfermedad de la que algunos pretenderán huir, mientras millones no podrán siquiera llegar a vivirlo como una consecuencia natural de la edad porque morirán antes de que su organismo envejezca, privados de los más elementales cuidados sanitarios.

Es por eso que noticias como la de ese congreso al que hacía referencia o la de la existencia misma de la Fundación Matusalem me producen desazón. Quizás es que no tengo edad suficiente para comprenderlo…

21
Ene
08

El creacionismo que nos viene

Estos días está siendo noticia una asociación formada principalmente por estadounidenses (me parece que hay un solo español de momento) que pretende dar conferencias en diversas universidades españolas poniendo en entredicho la teoría de la evolución. En algunas de estas universidades se les ha negado la posibilidad de impartir su doctrina en las sedes universitarias que habían solicitado. E incluso en la televisión se ha presentado el tema como parte de un debate entre creacionismo y evolución. En Estados Unidos el creacionismo forma parte además del ideario de alguno de los aspirantes a la Casa Blanca por el partido republicano…

La pregunta es qué debemos hacer ante situaciones como ésta. Porque el asunto tiene su complicación. Es uno de esos partidos que no hay que jugar porque si entras a jugar, pierdes. El solo hecho de reconocer a los que defienden el creacionismo como interlocutores válidos de un debate científico es equivocado. Por eso comprendo a los directores de los centros universitarios que han prohibido este tipo de charlas en sus instalaciones. No se le puede dar carta de naturaleza científica a algo que es una creencia.

Los biólogos no deberíamos tener ningún problema en reconocer el desatino del debate. Y cualquier persona con la suficiente información tampoco. El creacionismo se mueve en el terreno de las creencias, la evolución es una teoría científica. Es como aquello de mezclar las peras y las manzanas que trató de explicar Ana Botella…

Por tanto no hay que entrar a refutar los argumentos del creacionismo. A eso me refería cuando digo que si juegas pierdes. Porque no puede uno convencer con argumentos científicos a alguien que cree en algo en razón de su fe. Lo que debemos hacer es insistir una y otra vez en que el creacionismo nos parece una opción personal de creer en algo o alguien que se ha encargado de que el mundo exista tal y como lo conocemos, pero que como opción personal no se puede imponer a nadie. Lo mismo que respetamos los dogmas de fe de las distintas religiones, podemos respetar las ideas creacionistas que no están muy alejadas de esos dogmas. No veo ningún problema en ello, me da igual que uno crea en un solo dios, o en varios, o en uno y trino, o en la reencarnación. Yo no necesito ningún dios creador, pero respeto las creencias de los demás.

Ahora bien, desde un punto de vista científico la evolución no se puede negar. Es algo científicamente probado y admitido como teoría por todos los científicos. Probablemente una de las teorías más generales que se puedan encontrar en cualquier ámbito de la ciencia. Y como todo lo que forma parte del conocimiento científico se puede analizar. Y es posible que muchos científicos actuales no estén de acuerdo al ciento por ciento con las ideas de Darwin para explicar la evolución. Así se hace casi siempre la ciencia, se avanza discutiendo las hipótesis y teorías existentes a la luz de los nuevos conocimientos. Darwin no podía saber muchas cosas que ahora conocemos. Evidente. Ahora se pueden explicar mejor los mecanismos por los que se producen los cambios en el material genético: perfecto, se revisa la teoría y sirve para avanzar. Algunos ponemos en tela de juicio que la selección natural sea el motor de la selección. Esto es más difícil de explicar, la selección natural puede dar cuenta de los cambios graduales que se observan en la naturaleza y que eventualmente dan origen a nuevas especies (o sea, lo que dijo Darwin), pero además hay una serie de cambios mucho más drásticos, por lo tanto no graduales, y que pueden ocurrir a nivel del desarrollo embrionario por lo que difícilmente puede ser la selección natural el motor de esos cambios, ya que se dan en algo que no está expuesto a ella.

Todo esto es algo más complicado, pero lo que quiero decir es que desde el punto de vista científico uno puede criticar el cómo se piensa que se produce la evolución, si determinados supuestos o ciertas corrientes de pensamiento (el evo-devo, por ejemplo) explican mejor los cambios que vemos en los seres vivos, pero lo que no se puede es dudar de la evolución. No es un debate científico, y por tanto lo mejor que hacemos es no entrar en el juego.

Si los creacionistas quieren difundir sus ideas, que lo hagan, lo mismo me da que sean cristianos, musulmanes o budistas, estamos en el terreno de la fe. Si lo que intentan es equiparar creencias con conocimiento científico, ahí tenemos que ser firmes y decir claramente, no gracias. Y a otra cosa.

23
Dic
07

Entrevista a Graig Venter en El País

Acabo de leer una entrevista publicada hoy en el diario El País al genetista Graig Venter con motivo de la publicación de un libro sobre sus memorias. Dada la repercusión mediática que tienen las opiniones de tan reconocido investigador, la he leído con mucha atención.

Aunque estoy seguro de que las entrevistas de este tipo nunca reflejan el pensamiento en profundidad del entrevistado (por muchas razones: la prontitud exigida en las respuestas, la diferencia de dominio del lenguaje científico entre el entrevistador y el entrevistado, las posibles interpretaciones de las respuestas, las traducciones, etc.) asumo que la parte de la entrevista publicada que va entrecomillada son citas textuales de lo que Graig Venter dijo.

Así que, a pesar de la admiración que siento por investigadores de la talla y renombre del que hablamos, no deja de sorprenderme las ideas que sobre la vida y sobre la evolución emanan de la entrevista. En ella (en un recuadro resaltado del artículo), Craig Venter habla de “genómica ambiental” diciendo que es la “caja de herramientas para la nueva fase de la evolución“, y más adelante también aparece entrecomillado el siguiente pensamiento: “Estamos llegando a una nueva fase de la evolución en la que seremos capaces de diseñar nuevas sustancias industriales, combustible, alimentos y medicamentos mediante el diseño de cromosomas basados en la información digital obtenida de la lectura del código genético“.

Sinceramente, me parece una forma tan antropocentrista de ver la evolución que me desilusiona y, lo que es peor, me hace desconfiar del resto de lo escrito. En vez de ciencia, veo industria, lo cual no es malo, no vayamos a sacar las cosas de contexto, ni quiero restar importancia a los logros que han conseguido y que puedan conseguir los grupos de investigación dirigidos por Venter. Pero no llego a ver eso de “nueva fase de la evolución“. Tanto si se refiere a la evolución de la vida en general o a la del hombre como especie, no sé a qué puede referirse con el término “fase” (puedo intuirlo pero no comparto esa forma de entenderlo). ¿Tiene fases o etapas la evolución, o es un proceso continuo? La idea de etapas implica que parece haber una meta, y la de fase (utilizo estas dos acepciones porque no tengo a mano el original en inglés de la entrevista y no puedo saber el término real que utilizó), que existen distintos estados sucesivos del fenómeno llamado vida. Tanto una como otra me parece que llevan implícita una visión finalista del hecho evolutivo. La evolución (o el hombre si se refiere Venter a la especia humana) va hacia un lugar predecible, pero además hacia un lugar que podemos controlar con el uso de las nuevas tecnologías.

¿Y cuál es el problema central de esta nueva fase de la evolución? Conseguir bacterias que sean capaces de generar combustibles para los coches que ya existen (biocombustibles, aunque el término no le acabe de gustar a G. Venter, quizá porque se pueda aplicar a muchas cosas distintas, o quizá porque no pueda ser patentado). Desilusionante. Incluso si añadimos los medicamentos o las medicinas en el contexto total de la frase para que suene más humanitario, sencillamente estamos hablando de industria. Esto me parece que no es ciencia, y desde luego desconfío de cualquier científico que crea que podemos controlar la evolución.

Una pregunta al aire: en el título de la entrevista se destaca una frase de Venter “Este planeta es claramente un planeta de bacterias“, entonces ¿qué le importan a las bacterias los biocombustibles?




Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
Gabriel García Marquez
¿Cómo vas a ser optimista si lees el periódico? El mundo es el lugar del infierno; millones nacen para sufrir: no le importa nada a nadie. No soy un pesimista, soy un optimista bien informado.
José Saramago

 

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