Archivos para la Categoría 'personal'
Mirando por encima del hombro
A estas alturas no es ningún secreto que me gusta la fotografía, llevo unas cuantas publicadas en este blog y casi desde que me animé a enseñar algunas de las que he hecho siempre he ido compaginando fotos sin editar con otras en las que he usado filtros digitales (no muchos, desde luego, casi siempre los mismos).
Como para gustos se inventaron los colores, a algunos de vosotros os gustan como quedan después de la edición digital y otros preferís las fotos tal cual las toma la cámara. Es algo que no debería llamar la atención ya que como digo cada uno tiene sus gustos pero también es algo sobre lo que se puede hablar y emitir opiniones, ya veremos si conseguiré plasmar de forma más o menos clara aquí algunas de las cosas que pienso al respecto.
De entrada me gustaría decir que hablo de la fotografía no profesional, los fotógrafos profesionales se deben a otros parámetros, por ejemplo la fotografía periodística debería intentar retratar la realidad lo más objetivamente posible, aun sabiendo que eso será bastante difícil, y desde luego no manipular aspectos de la foto que podrían crear en el observador un estado de opinión distinto a la realidad (una foto altamente contrastada o muy saturada puede aumentar el aspecto trágico de cualquier situación). Lo contrario sería lo que hace la fotografía publicitaria que intenta precisamente resaltar todo lo posible los aspectos mejores de aquello que fotografía.
Así que hablamos de las fotos que hacemos los no profesionales, quede claro.
Yo empecé, como tantos otros, haciendo fotos en blanco y negro. Un pequeño laboratorio fotográfico en casa bastaba para que nosotros mismos reveláramos los negativos y sacáramos copias en papel. Con unas cuantas cubetas, unos pocos líquidos y una ampliadora lo podíamos hacer todo. Era divertido y engorroso. La fotografía en blanco y negro tiene algo especial, a los que nos gusta nos gusta mucho, y ha habido grandes maestros de la fotografía que siempre han usado el blanco y negro. En principio parece que una foto en blanco y negro es más “auténtica” que una foto en color a la que además le hemos aplicado filtros. El blanco y negro tiene ese “feeling”, parece más puro, a mí también me lo parece, es algo que viene incluido en la toma…, y sin embargo es una de las manipulaciones más grandes de la realidad. Quitando las altas horas de la noche o las condiciones extremas de oscuridad en que nuestros ojos no son capaces de distinguir los colores, las cosas son en color (otra cosa será la percepción del color que cada uno tiene, pero eso es otra historia), por tanto nada más lejos de la realidad que las fotos en blanco y negro. Y sin embargo nos gustan mucho. La respuesta la haré simple, nos gustan porque nos parecen bellas. No son más auténticas pero pueden llegar a ser muy bellas.
También es normal que los fotógrafos amantes del blanco y negro “editen” más o menos sus fotos. Ya no digo la corrección del brillo o contraste sino también que se usen distintos tonos de “virado”, una técnica antigua en la que se sustituía la gama de colores grises por otros más o menos marrones (o rojos o azules, que yo también los usé así, simplemente era cuestión de productos químicos). Yo me sentí inmediatamente atrapado por la belleza y la fuerza de las fotos de Joseba Etxebarria al que considero un maestro en el uso de la foto en blanco y negro con ese virado especial que él tuvo la generosidad de explicar cómo lo conseguía, aunque ya se sabe que no sólo es la técnica lo que hace buena una foto y yo no paso de ser un aficionado y él un profesional (por eso lo nombro especialmente, de los demás que hacéis fotos y que nos visitamos unos a otros tengo también la mejor de las opiniones y ya sabéis que disfruto muchísimo con vuestras fotos).
Hubo un tiempo en que los fotógrafos en blanco y negro también jugábamos con el “grano” de la foto, tanto en el negativo (yo usaba la famosa Trimax de Kodak con sus 400 ASA que se podían forzar hasta los 1600) como en el papel. El resultado era todavía más irreal (fotos muy granuladas) pero podía ser muy agradable a la vista, de hecho muchos de los programas de edición digital de imágenes incorporan filtros digitales que pretenden emular las fotos con grano, yo no los uso porque no me recuerdan a los resultados que se podían conseguir con la fotografía analógica.
Y después está el color. Las cámaras digitales (y las réflex sobre todo) nos han vuelto a entusiasmar y hacemos millones de fotos… Pero todas las cámaras digitales tienen ya de por sí filtros en su interior. Cada una, cada marca, usa los suyos, y la conversión a formato digital está llena de filtros. Creemos que no los usamos y que nos gusta más la foto tal cual la toma la cámara, y no somos conscientes de que la cámara está llena de filtros (hasta para la conversión en formato jpg).
Algunos (¿los más freakies?) usamos el formato RAW. Grabamos las fotos con la cámara “en bruto”, sin compresión y sin filtros más allá de los que llevan las lentes, y después las editamos una a una con programas de edición digital. Es como volver al laboratorio casero y editar una a una las fotos. Y ahí está la diferencia, unas veces las convertimos a escala de grises (para lo que se pueden usar distintos métodos con varios resultados) y otras las dejamos en color, usando distintos valores de brillo, contraste, saturación, niveles… un mundo de posibilidades. Entre ellas están los filtros especiales que cada programa de edición permite. Yo uso el GIMP porque es libre, de código abierto, y gratuito. Y entre los filtros que se pueden incorporar al GIMP está el que vengo usando en las últimas fotos que le dan ese aspecto a medio camino entre dibujo y fotografía. Es cuestión de que guste o no, a mí me gusta, claro, y a alguno de vosotros también porque lo habéis dicho. Se trata de nuevo de cuestión de gustos. Cuando uso estos filtros digitales tan especiales la foto deja de ser una fotografía y se convierte en una imagen. Para mí esa es la única diferencia. La imagen tomada con cámara fotográfica y editada con filtros.
Esa imagen será bella mucho o poco, será capaz de emocionar mucho o poco, dirá algo o no dirá nada, simplemente es algo con lo que he disfrutado haciéndola y compartiéndola.
P.S. Si queréis detalles técnicos específicos no tendré ningún inconveniente en ponerlos
Maestro Marías
Os dejo un enlace a la entrada que publicó ayer en su blog Javier Marías.
http://javiermarias.es/wordpressblog/index.php/2009/07/12/la-zona-fantasma-12-de-julio-de-2009-infantilizados-o-ancianizados/
Merece la pena leerlo y pensar un poco sobre ello. Yo desde luego no puedo estar más de acuerdo con todo lo que dice en ese artículo.
Es hora de análisis. Los resultados de las elecciones al parlamento europeo no dejan muchas dudas de que la socialdemocracia ha perdido gran parte del peso político que tenía en el continente. Muchos se asombran, nos asombramos, de que la derecha y sus políticas neoliberales llevadas al extremo que han sido las causantes de la crisis financiera mundial que padecemos se convierta en la gran vencedora de las elecciones.
Supongo que habrá análisis para todos los gustos. He leído unos cuantos y con razón muchos de estos análisis hechos desde la izquierda se preguntan por qué el electorado de izquierda no es tan fiel como el de la derecha (Cayo Lara, coordinador de Izquierda Unida, creo que ha llegado a decir que el electorado de izquierda se cabrea muy pronto y no acude a votar). Otros análisis reflejan que en época de crisis los votantes prefieren mirarse en el espejo de los triunfadores, de los que van por la vida arrollando porque en el fondo les gustaría ser así, como ellos. En general los italianos y los franceses no han castigado demasiado a Berlusconi (¡vaya persona más infame!) ni a Sarkozy. Angela Merkel en Alemania también da la imagen de seguridad y firmeza que en tiempos de los miedos provocados por la crisis parece que muchos necesitan. Desde el psicoanálisis se podrían explicar más o menos bien estas posibilidades pero yo ni soy experto ni me gustaría pensar que esto no tiene remedio porque este tipo de personajes no va a desaparecer nunca y cuando lo hagan vendrán otros.
Creo que hacen falta líderes en la izquierda europea y valentía en los planteamientos. Digamos que los dos grandes representantes de la socialdemocracia en Europa son Gordon Brown y Zapatero. Los dos mantienen un silencio vergonzante ante la derrota. De Gordon Brown nunca me he fiado demasiado, no inspira confianza. Zapatero no es lo mismo pero tiene un discurso tan poco ilusionante…, y sus ministros no han sabido nunca explicar demasiado bien sus políticas sociales (del portugués Sócrates ni hablamos, fuera de su país es prácticamente desconocido).
Total que creo que faltan líderes con capacidad de convencer y de ilusionar, de eso se trata cuando hablamos de proyectos políticos. Pero también hace falta valentía en los planteamientos, los grandes partidos políticos hace tiempo que se convirtieron en máquinas electorales que analizan sus propuestas sobre la base de sus posibles réditos electorales. Creo sinceramente que las políticas sociales que plantea la socialdemocracia están bien y sirven al conjunto de los ciudadanos mucho mejor que las políticas neoliberales de la derecha pero es muy probable que no sea suficiente. No se presentan alternativas al modelo económico capitalista neoliberal, se tiene tanto miedo a que cualquier propuesta valiente sea tachada de radical, de filocomunista o de cualquiera de sus variantes despectivas que ni siquiera se plantean como posibilidad. No basta con decir que hay que inyectar dinero público a las entidades bancarias y al sector financiero a expensas de que haya un mayor control sobre esas entidades. No es suficiente. El estado no puede intervenir en una parte de la banca y jugar con las mismas normas que han llevado al sistema a la quiebra. Por qué no se pone un límite al beneficio que pueden obtener los bancos. Pero un límite claro y con control estricto. Por qué no se defiende al menos como idea que podamos discutir sobre la utilidad de la Bolsa. No me refiero a la utilidad para el sistema financiero sino para nosotros como ciudadanos. Las empresas adquieren un valor irreal en bolsa, es muy ingenuo pero es así, la economía de un país depende en gran medida de sus pequeñas y medianas empresas, esas que no cotizan en bolsa, y son sin embargo las grandes empresas, multinacionales casi todas, las que con ese sistema tan opaco de vender humo -no lo que valen sino lo que otro esté dispuesto a pagar por ellas-, ponen a los países al borde de la quiebra. Por qué no se estudia la posibilidad de un organismo internacional de tasación. Por qué, repito, no se limitan los beneficios.
La izquierda europea ha pensado que la llegada de Obama le iba a beneficiar por un efecto dominó, yo soy como Obama, mis políticas son las mismas que las que él propone, vamos a poder ponernos de acuerdo. Y no se da cuenta esa izquierda que ir una vez más de la mano del amigo americano no va a solucionar sus problemas. Las políticas sociales no son suficientes para responder desde una perspectiva de la izquierda a los problemas globales que afectan a toda la humanidad. Con solucionar la crisis financiera, o incluso con mitigar el problema del paro, no vamos a evitar el hambre ni la miseria ni la degradación de la vida a la que se ven sometidos millones y millones de personas en todo el mundo. La izquierda es necesaria para que plantee soluciones a ese tipo de problemas, para que no nos miremos el ombligo con la intención de solucionar nuestros problemas caseros sin tener en cuenta los problemas globales.
Habló el cardenal
Y según dice esta noticia publicada en Público.es defiende que “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios” -en referencia a los miles de casos de abusos a menores que se ha conocido recientemente que se produjeron durante casi 70 años en Irlanda después de que un informe gubernamental los sacara a la luz, aquí la noticia- con “los millones de vidas destruidas por el aborto”. Los entrecomillados son los que aparecen como tal en la noticia que enlazo y por tanto presumo que son las palabras dichas por el cardenal.
Habló el cardenal y puede que lo hiciera desde el punto de vista de las leyes civiles y en ese caso engaña descaradamente a quien quiera oirlo ya que la pederastia es un delito penado y el aborto solo es delito (hablo de España) cuando se practica fuera de los supuestos que la legislación permite -y que en un futuro próximo quedaran reformados-. Pero la pederastia no tiene supuestos, no se puede aducir que en tal caso sí y en tal no.
Habló el cardenal y puede que lo hiciera desde el punto de vista de la moral católica, de la que hay que presumir que está al tanto ya que es uno de los máximos jerarcas españoles, y no seré yo el que le discutirá la jerarquía ni la sabiduría teológica. Yo creía que entre los diez mandamientos de la iglesia católica estaba el “no matarás” y también estaba el “no cometerás actos impuros ni mentirás” -lo de los pederastas me parece que la moral católica lo debe considerar “un acto impuro”, digo yo. Si compara el aborto con la pederastia, aun cuando intento ver la comparación desde el punto de vista de quien condena moralmente el aborto (algo que no comparto en absoluto) tendría que suponer que para el cardenal hay unos mandamientos más importantes que otros. Él sabrá.
Habló el cardenal y, en definitiva, me pareció un miserable.
Artículo XII de los Estatutos del Hombre y la Mujer, por Mario Benedetti.
Decrétese que nada estará obligado ni prohibido, todo será permitido, incluso brincar con los rinocerontes y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa. Parágrafo único: Solo una cosa queda prohibida: amar sin amor.
Fin de semana de pádel
14 de abril
A los republicanos españoles no hace falta explicarles nada especial con respecto a la fecha de hoy, a los que han estudiado un poco de historia de España tampoco. En mi caso, durante muchos años el 14 de abril era una fecha que se recordaba en casa (sin jolgorios, claro, que el régimen franquista no perdonaba estas cosas) y que estaba unida a que mañana, día quince, era el cumpleaños de mi abuelo, el rojo, el zubiético. Dos días seguidos de conmemoración…
En esta tierra en la que no hemos parado de tener reyes (desde los reyes godos, ¡vaya tela!) ya va siendo hora de que consigamos tener un régimen en que ningún hombre esté por encima de otro. Feliz 14 de abril.
Río Duero, río Duero

Gerardo Diego, Romance del Duero (1922)
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.
Esta foto del Duero a su paso por Soria la tomé en el verano de 2006
Torquemadas y Teresas de Calcuta
En la iglesia católica siempre ha habido torquemadas y madres teresa de calcuta, al mismo tiempo. Aunque las figuras históricas que señalo estén separadas muchísimos años en su aparición real, los arquetipos que representan siempre han estado presentes entre los que profesan la religión católica (no hablo de otras por desconocimiento pero no descarto que pase algo parecido). No es de extrañar ya que en la esencia misma de la religión se pueden encontrar ejemplos a seguir. A menudo los creyentes cristianos tienden a poner el énfasis en las enseñanzas y mensajes del nuevo testamento porque es lo que los distingue diferencialmente, pero el viejo testamento también existe, no es solo cosa de los judios por ejemplo. El dios de los cristianos es a la vez colérico, amoroso, intransigente, guerrero, paternal, vengativo, despistado, entregado, chapucero, y así podíamos seguir. Igualito que nosotros. No sé si estamos hechos a su imagen y semejanza o él a la nuestra -bueno, yo sí lo sé pero respeto a los que tienen verdadera fe-.
La iglesia puede que naciera como una comunidad de creyentes que quería vivir su fe con criterios comunes y siguiendo las enseñanzas de Jesucristo. Y eso duró lo que duró. En cuanto la iglesia se convierte en una institución con poder (no voy a hacer historia, es fácil encontrar las referencias adecuadas) ya estamos hablando de otra cosa, religión e iglesia son dos conceptos distintos. La fe te hace vivir de determinada manera, con determinados principios éticos y morales, la institución y su ejercicio del poder tiene otras dinámicas.
Siempre vamos a encontrar personas como la mencionada Teresa de Calcuta o muchísimas otras que viven anónimamente su entrega absoluta a hacer el bien en nombre de su fe, para ellas no podemos tener más que admiración y respeto (y un poco de envidia por tener tanto coraje). Nada de lo que sigue tiene que ver con estas personas. Y siempre vamos a encontrar torquemadas -la mayoría de las veces torquemadas de medio pelo- que están dispuestos a evangelizarnos por nuestro bien, y si hace falta matarnos nos matan porque lo han hecho y lo harán, les será más o menos fácil hacerlo según el momento histórico en el que vivan pero son los mismos. Poder para la iglesia. A los infieles e impíos se les da una mínima oportunidad de conversión y si no ya se sabe, les sale el dios del estás conmigo o contra mí, y empezamos las hostilidades.
Ahora, en este momento histórico, tenemos en España a algunos torquemadas de medio pelo cuya estrategia parece consistir en intentar hacerse visibles en los medios porque a las iglesias van pocos a verlos y escucharlos. Salen de manifestación, hacen ruedas de prensa y se inventan campañas que saben que son torticeras y manipuladoras pero que les permite salir en los medios. La primera reacción es contestarles y desenmascararles, y supongo que es necesaria y saludable, muchos lo están haciendo y es posible que sea una reacción adecuada. Sin embargo también es posible que esto dé la sensación de que existe un debate social sobre determinadas cosas y que ellos son los interlocutores adecuados. No lo son. Ellos no saben nada de nada sobre los problemas de los que hablan, nada, del primero al último (¡anda que el papa diciendo camino de África que repartir preservativos no es solución para el sida!), ni tienen el más mínimo respeto por las mujeres ni por la libertad, ni entienden de sexualidad más que la sexualidad reprimida que vivieron en los seminarios y que quieren imponer a los demás diciendo que ese es el verdadero amor cristiano.
Reconozco que cuando les oigo hablar con esa sonrisita y esa entonación que parece que les viene impuesta de fábrica consiguen indignarme a veces, como cuando oía hablar a ciertos presidentes o politiquillos salvapatrias. Estos de ahora, como dije antes, son de medio pelo y los tiempos no están para hogueras, así que se tendrán que conformar con hacer sus manifestaciones, salir de procesión, pegar carteles, o conseguir que los intelectuales y científicos que siguen sus preceptos firmen manifiestos tan torticeros y faltos de rigor como sus campañas publicitarias. Para estos torquemadas, y contra ellos, está escrito esto: no merecéis más que desprecio e indiferencia. A tomar viento.



