No señor, no espero más a expresar públicamente mi admiración por Paul Newman.
Hoy y ayer, tanto el actor como sus representantes han desmentido que tenga un cáncer terminal. Me parece estupendo. Pero como tiene 83 años y es posible que más tarde o más temprano tengamos malas noticias sobre su persona -cuanto más tarde mejor-, no quiero esperar ninguna circunstancia lúgubre para decir lo mucho que me gusta como actor.
Para los que quieran leer cosas sobre su vida artística y personal les recomiendo que sigan este enlace.
Como es natural tengo mis películas preferidas de las que protagonizó. De su primera época me quedo con dos adaptaciones maravillosas de obras de Tennessee Willians. Las dos dirigidas por Richard Brooks. La primera, La gata sobre el tejado de zinc, formando pareja con Elisabeth Taylor -probablemente en ese momento, y casi para siempre, los dos rostros más bellos del cine-, y la segunda ese Dulce pájaro de juventud junto a Geraldine Page que no tenía que ser bella para ser una enorme actriz, su papel de actriz madura que utiliza a un joven galán para autoafirmarse y que es usada a su vez por el gigoló para acercarse a su amor de juventud, es de los que siempre recordaré.
Bueno tengo que reconocer que me gustan todas las películas en las que sale Paul Newman, a pesar de que acabe de decir que tengo mis preferidas. Pero por seguir nombrando algunas de las que me dejaron huella y casi por orden cronológico está su interpretación del detective Harper, en Harper investigador privado, y cómo no, Dos hombres y un destino con otro de mis preferidos, Robert Redford (¿alguien da más?).
Una de sus películas con las que disfruto más es El castañazo, que parece una película menor sobre el mundo del hockey sobre hielo, pero que es divertidísima y en la que hace una magnífica interpretación. Como igual de divertida, y mucho más famosa es El golpe, de nuevo con Robert Redford.
Y de la última época -aunque de esto haga ya 22 años- con la que por supuesto me quedo es con El color del dinero, que es una revisión buenísima de una de sus películas anteriores, El buscavidas. En El color del dinero Newman le da un repaso interpretativo a un jovencito Tom Cruise, que ya quisiera, en todos los sentidos, que algo se le hubiera pegado del maestro del billar y de la interpretación.
¿Ha quedado claro que me gusta Paul Newman? Soy una persona que se ha criado en una época en que no estaba bien visto que un hombre dijera que le gustaba otro, los prejuicios eran enormes -algo ha cambiado, aunque queda un camino por recorrer-, pero si lo decías de Paul Newman era distinto, era como si todos los “machos” aceptáramos que él estaba un nivel por encima de todos en belleza, y como lo aceptábamos todos -y todas, pero ésa es otra historia- pues nos conformábamos, aunque en realidad lo que muchos querían sin decirlo es ser Paul Newman.
Sin embargo, Paul Newman no sólo ha sido uno de los más bellos actores cinematográficos, sino que es un actor que ha dado más de 50 años de su vida al cine, es un gran profesional, y se ha mantenido lejos del mundanal ruido de Hollywood.
A mí tampoco me hubiera importado ser Paul Newman. ¡Mira tú qué listo!