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Siempre hay un cielo más allá
El peine del viento
Esta foto se ha hecho miles y miles de veces. El peine del viento es lugar de casi obligada visita a todos aquellos que viajan a Donosti. Yo no me pude resistir e hice unas cuantas fotografías, por ejemplo la que ahora está en la cabecera del blog. Aquí os dejo una de ellas.
El nacedero del Urederra
A petición popular
os dejo una serie de fotos de la ruta hacia el “Nacedero del Urederra”. Las fotos están colocadas por orden de disparo, así os podéis hacer una idea de cómo es el camino hacia el nacimiento, el cual se puede ver en la última foto: este es el afloramiento de agua en pleno mes de agosto, en cuanto caen las primeras lluvias hay al menos un manantial más.
Me dejé atrapar por el río pero el bosque por donde se hace la ruta es igual de magnífico, lo que ocurre es que a esa hora de la tarde ya había poca luz para fotografiar ese bosque tan tupido. El río por el contrario se dejaba fotografiar. Cada foto se puede ampliar para verla mejor. No hay retoques fotográficos más allá de algunos ajustes en los niveles de brillo y contraste.
La poza encantada
El parque natural de Urbasa en Navarra tiene unos paisajes de los que me he enamorado en este último viaje. Y dentro del parque el nacedero del río Urederra es un lugar mágico. Todo el camino hacia el nacimiento del río está lleno de pozas como esta, sus colores son preciosos, el agua cristalina y el entorno (muy cuidado) es el de un bosque de cuento de hadas.
Os recomiendo “clicar” en la foto para verla a mayor resolución.
Ella y el paisaje
Casi llena
Islas, islotes
El árbol neurona
Primavera en París (flores)
Río Duero, río Duero

Gerardo Diego, Romance del Duero (1922)
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.
Esta foto del Duero a su paso por Soria la tomé en el verano de 2006


























