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09
Dic
08

Y dicen que dijo

Y dicen que dijo bienaventurados los pobres de espíritu y los mansos y los que lloran y los que tienen hambre y sed de justicia y los misericordiosos y los límpios de corazón y los pacíficos y los que sufren persecución por la justicia.

Y dicen que dijo todo esto y aun más y que sus palabras contravenían la ley y que su mensaje fue comprendido y aceptado por muchos que no veían bien aquello del ojo por ojo y diente por diente…

Pero lo dijo en un idioma que hoy no comprendemos y lo escribieron quizás de oídas y lo tradujeron luego y lo interpretaron por nosotros y nos explicaron que donde dicen que dijo esto quiso decir aquello y que no hay que agarrarse al pie de la letra de lo que dicen que dijo.

Si el discurso ético del conocido como sermón de la montaña fue revolucionario en su época, hoy día necesitamos un nuevo discurso que utilice un lenguaje que conozcamos, que no necesitemos que nos lo interpreten oficiantes más o menos interesados y con el que nos sintamos identificados.

Dios, qué cuesta ser bienaventurado…, dicen que dijo.

03
Dic
08

Qué trabajo cuesta no ser anticlerical

Pues eso, que cada día salen con algo que dan ganas de declararse uno anticlerical activo. Por lo menos en cuanto a la jerarquía de la iglesia católica. Si no es alguno de los Rouco, Cañizares o Amigo (los jerarcas de por aquí, los de andar por casa) diciendo barbaridades a sabiendas (porque son inteligentes y conscientes de sus manipulaciones, sin duda) con motivo de la solicitud de retirada de los crucifijos de las escuelas, pueden ser los de la Santa Sede ayer tratando de hacer fracasar la iniciativa de la UE ante la ONU para despenalizar la homosexualidad (el pretexto es que tal iniciativa “pondría en la picota a los países que no consideran matrimonio las uniones homosexuales”, y poco más, o sea importan ahora más los países que las personas, qué mirados son). El mismo embajador permanente del Vaticano ante la ONU decide ayer que tampoco suscribirá la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad por no incluir una prohibición explícita del aborto. Los argumentos son tan rocambolescos que es mejor no repetirlos.

Qué se han creído que son. Por qué les dejamos que hablen tanto fuera del ámbito de sus iglesias. Allí que adoctrinen a sus feligreses tanto como quieran pero si se ponen a hacer política que luego no se quejen de las posturas anticlericales que ellos mismos generan. Igual lo hacen para poder hacerse luego las víctimas, pero señores obispos y similares las víctimas son otros, y vosotros no tenéis compasión, nunca la habéis tenido. Pobres.

25
Jul
08

Pedir perdón está de moda

Pues lo dicho, que pedir perdón está de moda. Hace unos días era el Papa en Australia quien pedía perdón por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes sobre niños; ayer fue Joan Saura quien pidió perdón por “por las persecuciones ideológicas y la actitud stalinista que el PSUC adoptó a lo largo de su historia” en un acto conmemorativo de la creación del PSUC hace 72 años…

Parecen actitudes nobles, no hay duda. Reconocer errores es el primer paso para que no se vuelvan a repetir. Sin embargo hay algo que no me acaba de gustar o convencer en estas peticiones de perdón. Es que no se refieren a nada concreto que hayan hecho los que lo piden. Ya sé que cuando un representante político o religioso habla lo hace en nombre de su colectivo, pero es que los colectivos siempre, siempre, van a tener cosas de las que arrepentirse, errores que corregir. Para eso, entre otras cosas, está el estudio de la historia que irá poniendo a cada colectivo en su sitio.

A mí me hubiera interesado más si por ejemplo el Papa hubiera pedido perdón por su propia actitud de mirar para otro lado cuando han ido saliendo a relucir tantos y tantos casos de abusos a menores por parte de sacerdotes -tantos que parece que alguna diócesis norteamericana está en bancarrota debido a las enormes indemnizaciones que han pagado con motivo de los abusos-, o incluso de no entregar a las autoridades a alguno que sigue siendo solicitado para ser juzgado por abusos. Ésa es la petición de perdón que me hubiera interesado, la de los propios errores -en este caso, culpas o pecados, que estamos hablando de un católico-.

Y de Joan Saura pues lo mismo. Si él tuvo que ver algo con las purgas ideológicas que lo diga y si lo que quiere decir es que el partido en su conjunto cometió esos errores sin que haya responsabilidades personales, entonces es que el partido en sí es nefasto y no sé qué hace todavía dentro.

Lo que quiero decir es que las estructuras de poder, sean partidos políticos o grupos religiosos o mediáticos o grupos con poder económico o mezclas heterogéneas de ellos siempre van a cometer esta clase de errores porque ponen la estructura de su poder por encima del individuo, de la persona, y si hay que pasar por encima de quien sea pues pasarán, sin la menor duda. Lo volverán a hacer, está en su propia naturaleza, primero las estructuras (los partidos), las instituciones (la iglesia), o la economía (aquí todos mezclados), y luego las personas.

Admito que puede haber ideologías más liberadizadoras que otras, ideologías en las que prima la persona: aquel humanismo del que ya casi nadie habla… Pero en cuanto las ideologías (el pensamiento) se convierten en estructura (sí ya sé que los términos suenan marxistas, qué le vamos a hacer), escapan al control emocional de personas individuales.

No tiene sentido que estemos pidiendo perdón continuamente. España podría pedir perdón por todas las barbaridades que hizo cuando tenía un imperio: ¿debería el rey pedir perdón por ello?; la Iglesia y su Inquisición, los partidos comunistas por las purgas y por la falta de libertades de los regímenes comunistas,… ¿seguimos con la lista?, sería inagotable.

17
Jul
08

Hablan las religiones

Leo esta noticia en el País y quisiera comentarla.

Está bien que los dirigentes religiosos hablen entre ellos, los líderes tienen que hacer lo posible por mejorar el entendimiento entre los que profesan distintas creencias, porque de lo contrario -y como todos son infieles para los que no comparten la misma fe- se corre el riesgo de que confundamos churras con merinas y pensemos que los otros siempre son los culpables de las cosas que pasan.

Pero claro, el titular de la noticia ya de por sí es asombroso: Las grandes religiones dialogan en Madrid para mejorar su imagen. Esto simplemente puede ser una prueba de que el redactor no estaba muy fino o -caso de reflejar el verdadero motivo de la cumbre- de que la reunión es sólo puro marketing.

En todo caso reproduzco aquí alguna de las declaraciones del convocante de la reunión, el rey de Arabia Saudí: “Las religiones que Dios quiso conceder dichosamente a los seres humanos han de ser medios para su felicidad. Hemos de decir al mundo que la diferencia no tiene que conducir al enfrentamiento. Las tragedias vividas no han sido motivadas por las religiones, sino por los extremismos que adoptaron algunos de sus seguidores y por las creencias políticas”.

Parecen palabras sensatas que llevan al entendimiento. Yo lo tomo así. Pero reconociendo el tono conciliador en las formas, no estoy de acuerdo con el fondo. Porque la última frase es para pensarlo dos veces. Es decir que las tragedias que se han vivido son motivadas por las creencias politicas y no por las creencias religiosas. Hay creencias políticas culpables y hay culpa a nivel individual (la referencia en la frase a algunos de sus seguidores), pero no hay creencias religiosas culpables.

Si no fuera por la cantidad de barbaridades que se han cometido a lo largo de los siglos en nombre de la fe, igual me lo creería. Pero lo siento, no me cuadran las cosas. Las tres religiones monoteístas con más seguidores -islamismo, judaismo, cristianismo- tienen detrás de sí una buena colección de tragedias motivadas por el celo que han puesto en atacar a los infieles (es decir, a todo aquél que no profesa la misma religión). Lo que sí es cierto es que a menudo las creencias religiosas y las políticas están imbuidas unas de otras, y no es fácil discernir cuál es cada cuál. Uno de los casos más claros (quiero decir menos claros) es el de Israel. Confundimos muy a menudo el estado de Israel con la religión judía. Muy a menudo. En Israel no sólo hay judíos pero la religión impregna muchas de las políticas que desarrolla el gobierno de turno. Supongo que en Arabia Saudí no sólo habrá musulmanes pero es difícil no pensar que la política de estado de Arabia Saudí no está condicionada por las creencias del islam… Así que religión y política están muy pero que muy mezcladas.

No se puede ir diciendo que los hombres de religión son hombres de paz y que la culpa la tiene la política. Simplemente porque no es verdad. Ojalá (preciosa palabra) los hombres religiosos fueran todos pacíficos pero me temo que no todos lo son. Sinceramente creo que los valores que hay que inculcar para conseguir una sociedad más libre, tolerante y pacífica no hay que ir a buscarlos a las religiones, al menos a las que yo conozco…

02
Ene
08

Las navidades de un ateo

Están pasando estas fiestas de una manera normal. Y cuando digo normal me refiero a que ocurre todo lo que se espera, comidas, reuniones familiares, compras, más comidas, y cosas así. Para muchos las navidades son un engorro, unas fiestas a las que no encuentran sentido alguno, o unas fechas llenas de nostalgia cuando no de pena por la falta de algún ser querido que precisamente en estas fechas se añora más. Para los que nos declaramos ateos la navidad carece lógicamente de sentido, y no es más que una parte del año en que disfrutamos de vacaciones, o sea algo muy parecido a lo que siente la mayoría de la gente, porque, no nos engañemos, hoy día es una minoría la que verdaderamente vive el sentido cristiano de la navidad. Yo no tengo nada en contra de estas personas, fui educado conforme a los principios de la religión católica y nada de su liturgia me es ajeno. Pero cada vez me siento más alejado de la jerarquía que preside y dirige las conciencias y el actuar de los católicos. Los ateos procuramos no molestar, no creemos y punto, no tenemos necesidad de hacer acólitos. Tampoco vamos haciendo bandera de nuestra no creencia, así que hasta que no me preguntan directamente no digo que lo soy. No es un tema del que sienta necesidad de hablar ni del que tenga que dar muchas explicaciones, entra dentro de mi intimidad y deseo que se me respete como yo lo hago con los demás.

Sin embargo, estos días un par de actuaciones de la jerarquia eclesiástica católica me han sentado mal. Una de ellas es muy repetida y forma parte esencial de esa liturgia tan especial de los católicos que les acarrea no pocas críticas. Me refiero a varias de las celebraciones en el vaticano con toda la pompa y boato a las que nos tienen acostumbrados. ¿Y ése se supone que es el representante de su dios en la tierra? ¿Tanto oro, joyas, vestidos y parafernalia hacen falta para predicar su mensaje, que por otra parte suele ir dirigido a los más necesitados? Bueno, es un fenómeno antiguo y estudiado que los signos de poder (y los del vaticano lo son) enaltecen a las masas, pero no deja de sorprenderme que siga usándose por quien se dice seguidor de las enseñanzas del hijo de un carpintero. No puedo justificarlo de ninguna manera, y me siento culpable por participar de unas fiestas que contribuyen (cada vez menos es la verdad) a que se mantenga el statu quo de la jerarquia católica.

La segunda de las actuaciones es la de los obispos y cardenales españoles congregando a sus fieles seguidores a una concentración con claras connotaciones políticas en contra del gobierno socialista. En defensa de la familia dicen. En contra de la ley del aborto y de los matrimonios homosexuales, y de cualquier forma de unión no bendecida por la iglesia (que por lo visto es única). Bien, aparentemente nada que objetar ya que decimos que en democracia se pueden defender ideas distintas (que no todas, no señor) siempre que sea mediante procesos democráticos. Vale, una manifestación más entonces. Pero no es así, los dirigentes católicos quieren poder y quieren presionar ahora que vienen elecciones ya que piensan que eso es bueno para sus intereses. Pero no deja de ser de lo más vil, hipócrita y contrario a todo lo que predican señalar lo que ellos creen que es malo en unos casos y mirar para otro lado en muchos otros. ¿O no era la misma ley despenalizadora de algunos supuestos de aborto la que existía cuando gobernaba el PP? O cuando hace falta mirar para otro lado para que una divorciada se vuelva a casar por la iglesia, si la divorciada va a pertenecer a la familia real. O cuando se anuncia que la hermana de ésta va a tener un hijo y se dice que tiene pareja que no marido, o sea un hijo fuera del matrimonio, algo que quiebra al parecer de los obispos y cardenales católicos la esencia de la familia. Que quede claro que a mí me parece normal que cada uno tenga los hijos que quiera con quien quiera, y que las personas se divorcien o no, y que se casen o vivan en pareja personas del mismo sexo. Pero si tan grave les parecen todas estas cosas a los dirigentes católicos (los llamo así ya que se comportan como los políticos), por qué no las denuncian en todas las ocasiones. Miramos para otro lado…

Total, que una vez más se mezcla en estas fechas la fiesta con la religión, pero como casi siempre en mi gusto queda un sabor agridulce entre el consumismo, lo más naif del catolicismo, y el ansiado descanso (deseado desde que terminan las vacaciones de verano) que nunca llega a saborearse del todo.




Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
Gabriel García Marquez
¿Cómo vas a ser optimista si lees el periódico? El mundo es el lugar del infierno; millones nacen para sufrir: no le importa nada a nadie. No soy un pesimista, soy un optimista bien informado.
José Saramago

 

Diciembre 2009
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