Una de cine

Anoche vi la película El diario de Noa. Es una película del año 2004 y aunque me gusta bastante el cine, en su momento no la había visto. Lo primero que me llamó la atención fue que con ese nombre me esperaba que el diario fuera de una mujer, y no, el protagonista es un hombre. Se llama Noah, y se podría haber traducido por Noé, o no traducirlo que me parece más correcto, pero cambiarlo a Noa me suena a componenda fácil de la distribuidora española. Por cierto su título original es The Notebook, algo así como El cuaderno, o sea que tampoco es un diario. Me pongo tan quisquilloso con esto del título porque la película me gustó mucho. Tiene todos los elementos necesarios para poder considerarse una muy buena película, dirección, actores, música, ambientación… Y se puede catalogar como una “peli de amores” (en este punto los machos, machos que eventualmente estén leyendo este apunte deberían saltar la lectura hasta el párrafo marcado con un asterisco para que su hombría no quedara en entredicho). Sí, una peli de amores y de las buenas, de esas que te hacen saltar la lagrimita en varias ocasiones. A mí casi me pasa -lo siento, ayer no pasó- pero sí que tuve un nudo en la garganta en un par de escenas.

No voy a contar aquí con detalle lo que pasa en la película porque creo que merece la pena verla. Primeros amores, diferencia de clase social entre los enamorados, entorno familiar que hace imposible la relación, casi pérdida de la chica porque se va a casar con otro, reencuentro con final incierto, y final de verdadero amor… Vaya, me parece que sí que lo he contado todo. No era mi intención. Que hay que verla. Los actores están muy bien, aunque yo le pondría un pequeño pero a la interpretación del joven Noah (Ryan Gosling). No sé, no me acaba de convencer su expresión. Se supone que debe sentir dolor por la pérdida de la muchacha que ama (también por la pérdida de su mejor amigo) y después un vacío en su vida, ya que pierde chica, amigo y padre. Eso es mucho perder, y no se le nota. La inanidad de su expresión no es la adecuada, porque entre otras cosas hace que carezca de sentido toda la escena de guerra en la que muere su amigo: no se entiende qué clase de huella deja esa experiencia en su persona. Todos los demás actores están más que bien, y los protagonistas mayores sobresalientes.

* (A partir de aquí se pueden incorporar al apunte los machos, machos; ya no va de amores) Pero la peli tiene un ingrediente adicional que es el que me interesó especialmente: la enfermedad de Alzheimer. No es una enfermedad común. De entrada no tiene cura, y es degenerativa, lo que hace que en sus etapas finales el enfermo pierda mucha calidad de vida. En esta enfermedad se pierde primero la memoria, el reconocimiento del entorno y poco a poco el control sobre el propio cuerpo. No hay enfermedades incurables más desagradables que otras, todas terminan mal, pero esta es una de las que causa más dolor a las familias de los enfermos. Es bien conocida en nuestra sociedad, y se supone que junto con otras enfermedades neurodegenerativas será el gran problema al que se tenga que enfrentar la sociedad actual, ya que está asociada (en su forma más común) con el incremento de la edad media de la población: a más viejos que seamos, mayor la probabilidad de la enfermedad. Da la casualidad de que hace un par de días asistí a la defensa de una tesis doctoral relacionada con el Alzheimer. Desde la neurobiología se están haciendo muchos esfuerzos en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas en general y de ésta en particular. No nos engañemos, el elevado coste social y el previsible enorme beneficio de quien pueda ofrecer siquiera un buen medicamento paliativo están detrás de muchas de estas investigaciones. Pero eso es algo normal en la ciencia actual, ni es ilógico ni lo encuentro rechazable. Hace ya muchos años yo mismo con la ayuda de unos cuantos estudiantes intenté reproducir en el laboratorio un modelo animal para el estudio de la enfermedad, sobre la hipótesis que en aquellos años se barajaba de que niveles altos de aluminio que pasaban al cerebro podían ser los responsables de los síntomas degenerativos.

En la edad media la peste diezmaba la población (se nota que acabo de leer Un mundo sin fin de Ken Follet) y aún en el siglo XX el virus de la gripe producía pandemias que acababan con millones de personas, pero estas enfermedades por muy mortales que fueran tienen causa conocida y por tanto posible tratamiento. El problema del Alzheimer es que no sabemos qué es lo que lo produce (se sabe que mutaciones de genes que codifican ciertas proteínas están detrás de los depósitos proteicos extracelulares que se ven en diversas regiones del cerebro, pero poco más). Y, sobretodo, aunque parezca mentira sabemos muy poco todavía acerca de cómo se puede curar un cerebro en degeneración.

Como la película que promovió este apunte era de amores ojalá encontremos pronto un final feliz para la película de nuestras vidas de sociedades modernas industrializadas en las que enfermedades como el Alzheimer se convierten en cotidianas. Si viviéramos en África o en la India otros serían nuestros problemas, pero estoy seguro de que el amor verdadero también vive allí.

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6 comentarios

  1. Arias

    He de decir que “El diario de Noah” es una de mis películas preferidas, la primera de un sinfín de filmes lloricosos…pero en realidad sí que merece la pena verla, y si eres biólogo, además verás esa parte en la que se hace referencia a la pérdida de memoria, que no tiene por qué afectar en la vejez.
    Cuando la vi por primera vez, hace poco también, pero no en TV, me sentía muy identificada en el papel de la chica (Rachel McAdams, creo), pues algo así viví yo pero con distinto final, pero no quiero entrar en detalles. Debió ser difícil para ella mudarse y alejarse de un amor de verano tan intenso…y para él quedarse en la vacía ciudad al llegar el otoño y escribirle todas aquellas cartas sin obtener respuesta. En fin…
    Por cierto, genial Noah (le doy un 10) por querer que su amor de toda la vida recuerde aquellos momentos que vivieron juntos y que pareciera que no exixtieron para ella, sólo en momentos de lucidez, dejando a parte la enfermedad de Alzheimer, que es muy dura y que mi abuela padeció.
    La recomiendo incluso a esos “machotes” que van a ver la última de John Rambo.
    Ánimo Salva y sigue haciéndote conocer a través del blog.

    febrero 18, 2008 en 1:05 pm

  2. Arias

    ¡Ah!, se me olvidaba, te recomiendo que veas “Mensaje en una botella” de Kevin Costner, Paul Newman y Robin Wright Penn. Es otra de mis lloricosas preferidas.

    febrero 18, 2008 en 1:25 pm

  3. EL VAZQUEZ

    buena pelicula, me la recomendo mi hija, fijate¡¡. Ella la habia visto y como no entendia algunas cosas , la vi con ella. te recomiendo una que ademas va de medicos y se llama “el doctor”, no se si la has visto pero es una pelicula que creo que deberian poner como asignatura en la facultad de medicina. saludos

    febrero 18, 2008 en 2:57 pm

  4. salvaguirado

    @ Arias
    Gracias por tus comentarios. Sí que vi “Mensaje en una botella”, especialmente buena la fotografía. Robin Wright estaba muy bien y de Paul Newman qué te voy a decir, es una de mis debilidades. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de Kevin Costner, que me parece siempre muy insulso. La peli sí que es de las romanticonas de verdad.

    @ EL VAZQUEZ
    Creo que la vi hace mucho, mucho tiempo. El doctor que enferma ¿verdad? También una muy buena película. Tal y como va la cosa en las facultades de medicina me parece que van a empezar a poner House. Es más divertido que la mayoría de las clases y además solo salen médicos, no hay enfermeras. Curioso…

    febrero 18, 2008 en 3:29 pm

  5. Arias

    Discrepo un poco sobre lo de Kevin Costner, a mi me encanta…pero para gustos, los colores. Sobre todo en Dragonfly (otra peli lloricosa)y Robin Hood. Mi tarea pendiente es ver “Bailando con lobos”.

    febrero 18, 2008 en 5:51 pm

  6. salvaguirado

    No he visto Dragonfly aunque me han hablado de ella. Intentaré verla, pero no creo que cambie mi opinión sobre el actor. Para que un actor me guste tiene que tener algo especial, y a mi parecer éste no lo tiene. Tiene oficio, pero normalmente su cara no me dice nada, o su presencia, que Henry Fonda no tenía más que aparecer para que se llenara la pantalla de actor y siempre ponía la misma cara.

    febrero 18, 2008 en 6:23 pm

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