KISS

Todavía me pregunto por qué aguanté hasta el final viendo el debate electoral de anoche. Y como yo, pienso que mucha gente. Será que estamos muy faltos de actos electorales de este tipo y nos da pena desperdiciar la oportunidad que nos han dado los líderes de los principales partidos de verlos en un simulacro de cara a cara. Dejo a los expertos el análisis profundo de estos debates televisados. Me quedaré en el análisis superficial que es lo que estamos haciendo de una forma u otra millones de españoles: ¡vaya plomo de espectáculo! De acuerdo con que España no es un régimen presidencialista y por tanto no deberían ser más importantes las personas que los programas que presentan los partidos. Pero también es verdad que la figura del próximo presidente del gobierno es algo que interesa. Y como todo el mundo sabe será uno de los dos que estaban anoche en la tele. Lo siento por los partidos que se han quedado sin poder tener su oportunidad de debatir, porque han perdido una oportunidad de exponer sus programas, pero lo de estos dos días de debate no ha sido para exponer proyectos (en el primero casi no hubo propuestas, en el segundo algunas más por parte del líder de los socialistas), sino para que nos hagamos una idea del presidente de gobierno que nos espera. A aquél que haya leído aunque sea un poco de los apuntes anteriores de este blog no se le escapará quién es para mí el mal menor, que no el que yo elegiría.

Pero mi pregunta no es esa. Mi pregunta es por qué parece tan difícil presentar un discurso coherente con las grandes diferencias que se supone que debería haber entre la izquierda y la derecha. En política tan importantes son los objetivos como los métodos para conseguirlos (en la ciencia pasa igual, será por eso por lo que me fijo tanto en los métodos…). Por poner un ejemplo, es complicado no estar de acuerdo cuando todos los partidos (y creo que son todos) hablan de las políticas de medio ambiente. Que si hay que preservar el medio, que si tenemos que conseguir menos contaminación, y cosas por el estilo. Claro que todos estamos de acuerdo, el problema sigue siendo el cómo conseguir esos objetivos: con una política de penalización a las empresas que más contaminen o bien con una política de subvención a las que menos lo hagan; con la fiscalidad o con la policia; con la prevención o con la persecución. Cualquiera diría que con una mezcla de las dos, pero en las mezclas lo que es interesante es la proporción de los componentes -hasta para hacer un buen tinto de verano tendríamos dificultades en ponernos de acuerdo con la proporción de vino y gaseosa-. Pues aquí igual.

He puesto un ejemplo sobre medio ambiente que me parece fácil de explicar, pero si se tratara de la economía creo que en el fondo es lo mismo. Todos podemos llegar a proponer el pleno empleo, pero cómo lograrlo es lo que diferencia a un proyecto político de otro. Todos queremos moderación de precios, salarios más altos y baja inflación. O sea que los objetivos políticos son muy parecidos y lo que diferencia a unos partidos de otros son los métodos que piensan utilizar para lograrlos.

¿Y eso es tan difícil de explicar? Al parecer sí, porque yo en el debate de ayer no vi en ningún momento intención alguna de exponer esas diferencias. Por eso fue tan penoso. Lo que intentaban hacer los dos aspirantes a presidente del gobierno, de una forma más o menos explícita, es presentar al contrario como una persona poco creíble y poco preparada (y estoy siendo muy benévolo con los calificativos, ellos fueron más duros). ¿Será que es que ya no hay tantas diferencias ideológicas entre la izquierda y la derecha? ¿Será que los dos partidos saben que lo que se disputan es el centro sociológico y que no conviene posicionarse demasiado ni a la izquierda ni a la derecha?

Evidentemente las diferencias ideológicas existen y por supuesto esas diferencias son más nítidas cuanto más se apartan del centro político. Y cuanto más se acerquen a los extremos más miedo nos dan. No hace falta tanto para presentar un proyecto político claro, nítido y diferenciado del proyecto de los demás partidos. Yo solo hubiera recomendado la premisa que da título a este apunte: KISS, keep it simple, stupid.

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