Homo sapiens, homo violentus

Hoy quisiera reflexionar en este blog sobre algo a lo que no encuentro buenas respuestas por muchas vueltas que le dé: la violencia en el ser humano. No es un tema fácil de comprender y yo siempre quiero comprender lo que veo, no lo puedo remediar. Aceptamos como algo natural tantas manifestaciones de violencia que al final parece que es una característica más de nuestra especie. Y yo me niego a eso. No veo razón alguna como biólogo para admitir la violencia que continuamente padecemos o hacemos padecer como seres humanos. Estamos conviviendo con escenas no ya violentas sino brutalmente violentas de una forma cotididiana, a mí me faltan manos para intentar cambiar de canal de televisión cada vez que miro un informativo y están mis hijos delante. No hay manera de mantenerse informados si no tragamos una dosis diaria de violencia que raya en lo perverso -ya me imagino qué pasaría si en vez de imágenes de violencia explícita, con tremendas dosis de sangre, nos pusieran imágenes explícitas de sexo, que debe ser tan cotidiano como lo otro-.

Sí ya sé que los medios sólo reflejan lo que existe -aunque habría que matizar, porque me da la impresión de que algunas al menos de las imágenes que vemos se producen expresamente para salir en los medios-, y que mirar para otro lado no nos va a librar de la violencia, y que lo que esos medios nos venden es que precisamente son imágenes aleccionadoras de lo que puede ocurrir y que sensibilizan a la población, y que en parte gracias a ellos existen tantas oeneges que se preocupan de los más débiles y desfavorecidos. Bien, ese discurso ya me lo sé, y lo acepto en parte. Lo que a mí me preocupa saber es si la violencia forma parte de la esencia de la especie humana.

En ese sentido flaco favor ha hecho a nuestro pensamiento la divulgación de ciertas ideas relacionadas con la teoría de la evolución tal y como la entienden los darwinistas. El concepto de selección natural aparece no casualmente en el contexto de la visión victoriana del mundo en el siglo XIX inglés. Y ha sido tal el éxito de la teoría darwiniana que hemos interiorizado en nuestro pensamiento conceptos como selección del más fuerte, del más apto, lucha por la supervivencia, lucha de los más fuertes por la procreación para así preservar sus genes. Todo esto es asumido de una forma natural por casi todos nosotros, y aun más en los medios académicos. Yo no lo veo claro.

No se puede negar el hecho de que en la naturaleza existe la competencia. Y esto ayuda a comprender muchas adaptaciones que vemos en las especies. Pero el discurso de la selección del mejor llevado a sus últimas consecuencias es muy peligroso, además de falso. Nos llevaría a aceptar la violencia como uno más de los recursos de los que se pueden valer los más aptos para perpetuarse, o sea, la violencia como algo inherente a la vida, no ya al ser humano. Y para que nos acostumbremos a la idea nos enseñan a menudo en programas sobre la naturaleza lo violentos que son los animales, y muchos documentales se recrean en la aparente violencia gratuita de depredadores de todo tipo para con sus presas (la famosa orca con las pobres focas, que ya la hemos visto cientos de veces).

Pero si la violencia fuera inherente a la especie humana, ¿dónde residiría? Está claro que en el cerebro, no va a ser en el hígado o en el bazo (y no hablo de creencias, que ya sé que en determinadas culturas el hígado es un órgano en el que residen muchas funciones que nosotros atribuimos al cerebro). Es cierto que se pueden estimular por medio de electrodos ciertas zonas del cerebro y producir respuestas que podrían estar relacionadas con la violencia, estas respuestas van desde el miedo a la agresividad. En monos se ha hecho -se hizo hace bastantes años, no conozco investigaciones de este tipo que se hagan actualmente, aunque no lo podría descartar-. Pudiera ser por tanto que individuos con alguna malformación en esas zonas fueran especialmente proclives a respuestas violentas. De acuerdo, es una posibilidad que podría estudiarse. Pero de ahí a admitir que la violencia esté tan presente en nuestras vidas, que ya no solo a nivel personal sino colectivo seamos capaces de generar tanta violencia me parece imposible de comprender. Otra cosa es que haya quienes manejan perfectamente las debilidades humanas. Y manejan guerras, mafias, terrorismos… Esos sí que representan lo más perverso de la especie humana.

Es imposible para mí tratar un tema tan complejo en un solo apunte de este blog, y no sé si sabré aportar algo que tenga un mínimo sentido, pero no quería que pasara una fecha como la de hoy, en la que se cumplen cuatro años del tremendo atentado terrorista del 11M, sin reflexionar sobre la violencia en el ser humano. Y con la reflexión, el recuerdo y el homenaje a todas las víctimas, especialmente encarnado en la figura de la presidenta de la asociación de víctimas del 11M, Pilar Manjón. Mi recuerdo y mi respeto.

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