Va de libros

Por motivos profesionales he estado apartado del blog algo más de lo que me hubiera gustado, así que me disculpo ante aquellos que lo hayan visitado en los últimos días esperando ver algo nuevo -tampoco es que sean tantos los visitantes del blog pero desde luego sí son algunos más de lo que parece por el número de comentarios que se hacen-.

En un artículo anterior dije que escribiría sobre el último libro de Javier Marías y sobre el autor del mismo. Después, la serie de artículos seguidos sobre la universidad ha hecho que se retrase en el tiempo este artículo prometido. Y no es lo mismo escribir en caliente, en cuanto uno lo ha leído, sobre un libro que cuando después han venido otros. De todas formas tengo que aclarar que el que uno sea un lector asiduo (diría empedernido, pero me suena cursi) no le da más valor a sus opiniones que a cualquiera otra, y también aclaro que jamás leo las críticas literarias, ni antes ni después de leer un libro. Esto es como lo de los vinos que escribía hace tiempo, un libro te gusta o no, o te gusta mucho, poco o nada, no hay mejor crítico que uno mismo, lo que uno ve en un libro no tiene por qué ser compartido por otros, y esto se puede aplicar a casi todas las artes. Si hablamos de gustos literarios o de las emociones que provoca un libro en nosotros, siempre estamos hablando de una experiencia individual, no como puede llegar a ocurrir con otras cosas como por ejemplo un concierto, una obra de teatro, una película o incluso una exposición, actividades en las que tenemos al lado a otras personas y cuya sola presencia influye en cómo vemos o sentimos lo que se nos presenta (incluso llegando a la catarsis si hace falta).

Sin embargo, yo creo que hay pocas cosas tan íntimas como leer un libro. Y por eso solemos hablar poco de las emociones que nos producen -por eso y porque se lee bastante poco en general, no nos engañemos-. Bien, pues esta tercera y última parte de la novela de Javier Marías Tu rostro mañana, Veneno, Sombra y Adiós, me ha parecido simplemente genial. No es que haya variado mucho con respecto a las dos anteriores, ahí están, pero es en ésta donde me he encontrado con un escritor como pocos he disfrutado en mi vida. Es una novela -en su conjunto- arriesgada, técnicamente compleja y, para mí, lo que se podría llamar una obra cumbre. Realmente pasan pocas cosas, son unas pocas escenas las que transcurren en total, y son las continuas reflexiones al hilo de las cosas que pasan las que hacen única a esta novela. Uno puede abrir el libro por casi cualquier página -y yo lo he hecho una vez acabado de leerlo- y encuentra algo sobre lo que merece la pena pensar y sobre lo que Javier Marías nos ofrece sus reflexiones: la violencia, el desengaño, la cobardía, la traición…, una cosa impresionante. Sólo me había pasado eso de abrir un libro por donde sea y disfrutar de él en muy pocas ocasiones, casi el único caso que recuerdo es con Marcel Proust y su En busca del tiempo perdido. Y sí, lo que estoy haciendo literalmente es poner casi a la misma altura -digo casi por respeto a la figura de Proust- a la novela de Marías con la obra maestra de Proust. Esto es lo que a mí me parece este libro, una obra maestra, un placer para mis sentidos.

Tanto es así que después de leerlo no he tenido ganas de empezar a leer un libro nuevo -la verdad es que empecé uno y lo tuve que dejar a los diez minutos, no lo soportaba- y me he dedicado a releer alguno de los que tenía por casa. Empecé por algunos cuentos de Poe que siempre puede volver uno a ellos, y ahora estoy leyendo una novela que leí hace no sé cuántos años, muchísimos, una de Agatha Christie, Poirot en Egipto, aquella sobre la que se hizo la película Muerte en el Nilo. Conforme voy leyendo me acuerdo de la película y a Poirot siempre lo veo como a Peter Ustinov. Es entretenida y me está ayudando a pasar el periodo de ayuno necesario para tener ganas de volver a leer un libro nuevo, después de leer la enorme novela de Javier Marías.

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6 comentarios

  1. Arias

    Poe….

    abril 16, 2008 en 11:57 am

  2. Arias

    “Y el cuervo dijo:…nunca más…”

    abril 16, 2008 en 11:58 am

  3. salvaguirado

    Je,je, Poe escribió un ensayo explicando cómo hizo su poema El cuervo, dando todo lujo de detalles sobre cada cosa, incluso por qué tenía el número de versos que tenía. Y T.S. Eliot que escribía críticas literarias y que tenía muy mala uva, escribió una sobre este ensayo diciendo más o menos, que si Poe se había tomado tanto trabajo para escribir El cuervo ya podía haberlo hecho mejor. Así son los críticos 🙂

    abril 16, 2008 en 1:32 pm

  4. hola,viejo. Veo que no tienes muchos comentarios,así que te voy a dejar 1. Y es:dame una vuelta en la moto!

    Posdata:Tu artículo era muy aburrido.

    abril 19, 2008 en 2:16 pm

  5. Haz un artículo de deportes.

    abril 19, 2008 en 2:19 pm

  6. salvaguirado

    Lo haré, te lo prometo.

    abril 19, 2008 en 2:55 pm

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