Mayo del 68

Pues sí, hace cuarenta años del famoso mayo del 68. Motivo hay para hacer alguna reflexión. Durante ese mes hubo una serie de revueltas en París protagonizadas en un principio por estudiantes a los que pronto se unieron trabajadores en huelga, y que fueron reprimidas duramente por la policía causando violentos enfrentamientos de los que todo el mundo tuvo noticias. Sin duda se trata de uno de los acontecimientos que se recordarán del siglo XX ya que las consecuencias políticas a largo plazo fueron importantes, sobre todo en lo que respecta a los partidos de izquierda.

Antes, cuando quería impresionar a según qué auditorio, solía contar que yo estuve en el mayo del 68 en París. Es verdad, una pequeña casualidad hizo que fuera así. Viajaba junto con mi abuelo camino de Inglaterra para estar ese verano en casa de mi tia, la hija de mi abuelo que se había casado con un inglés. Faltaba un mes para que cumpliera doce años y nunca había salido de España -en aquella época de todas formas no era muy fácil salir; para que te concedieran el pasaporte había que pasar mil trámites entre los que destacaban informes de no tener antecedentes penales, de buena conducta de la policía, y hasta del cura diciendo que eras buena persona-. Viajábamos en tren y tuvimos que hacer noche en la estación de París, en espera de coger un tren que salía por la mañana temprano hacia Calais. Había poca gente en la estación, y cuando cerraron el metro ya quedamos menos, sólo los que nos teníamos que buscar la vida para intentar dormir en sillas metálicas que era lo que había por allí.

Así que con tan poca gente y menos movimiento de trenes se oían bastante bien los ruidos que venían de fuera de la estación y que eran causados por los enfrentamientos entre manifestantes y policía. Yo no me podía quedar quieto y recuerdo la cara de preocupación de mi abuelo, al que supongo que no le haría mucha gracia verse cerca de esos enfrentamientos solo con su nieto y sin saber ni una palabra de francés. Bueno, ni de inglés; no sé cómo pudimos terminar aquel viaje. El hecho es que en la estación no entraron, pero en cuanto amaneció me asomé a la calle y vi que habían prendido fuego a un quiosco justo al lado de la puerta de la estación.

Como es natural en ese momento fui poco consciente de la trascendencia de aquel mayo del 68, que terminó de manera casi tan abrupta como empezó, pero algo especial había ocurrido durante las movilizaciones. Primero era de destacar que aquello no fue el fruto de una estrategia de partidos bien diseñada. Los partidos de izquierda, especialmente el comunista, tenían buen control de los sindicatos y de la clase obrera, y siempre se hablaba de la huelga general como algo que pudiera conmover los cimientos de la sociedad. En su lugar unos grupos de estudiantes movidos por algunos elementos de tendencias anarquistas (allí se hizo famoso Dani el Rojo) fueron los que empezaron todo. Como detonante de las movilizaciones se mezclaban cosas como el descontento por lo incierto del futuro laboral para los estudiantes que acababan sus estudios, el rechazo a la guerra del Vietnam, la libertad sexual, y cosas así.

Y se inició, o al menos a mí me lo parece desde la perspectiva de hoy, una nueva forma de hacer política que no estaba bajo el control estricto de los partidos, el movimiento asambleario. Muchas de las decisiones del día a día de las movilizaciones se tomaban en asambleas donde todo el mundo opinaba y de las que algunos podían saber qué es lo que pretendían conseguir pero pocos podían prever en qué iba a acabar. De todas formas aquello, con esos tintes anarquistas que ya he mencionado, caló hondo y a algunos les sirvió para replantearse que las políticas de los partidos comunistas dirigidas desde Moscú no eran una buena solución para los problemas a los que se enfrentaban en sus paises respectivos. No sé si el eurocomunismo de Carrillo, Berlinguer y Marchais -por citar a los secretarios generales de los partidos comunistas de España, Italia y Francia que fueron los creadores de tal tendencia-, tuvo un impulso especial para su gestación en el mayo del 68 pero igual no es muy descaminado decir que sí.

Años más tarde, ya en la universidad, el movimiento asambleario no había acabado ni mucho menos. Los estudiantes españoles que entramos en la universidad cinco o seis años después del mayo del 68 todavía nos encontramos que la política se vivía intensamente en las aulas. Las asambleas y las huelgas eran continuas, como lo eran los encierros de estudiantes como medida de protesta con los consiguientes desalojos por parte de la policía. Recuerdo especialmente un encierro en el colegio de San Agustín -en aquella época se daban allí clases de Filosofía y Letras y yo tenía muchos amigos que eran de letras-, en el que iban a visitarnos políticos y personas comprometidas (Aranguren por ejemplo). La sensación que se tiene en esas situaciones de que la energía que se acumula entre todos es capaz de mover los cimientos del mundo es impresionante. Nunca he vuelto a vivir cosa igual.

Y todo empezó en mayo del 68.

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4 comentarios

  1. Arias

    En el mes próximo te felicitaré por tu 52º cumpleaños, jeje.

    mayo 5, 2008 en 8:23 pm

  2. salvaguirado

    Ya sabía yo que las cuentas salían fáciles. Todo sea por el rigor histórico.
    El viaje que cuento da para un buen relato. Quizás algún día cuando sea más mayor…

    mayo 5, 2008 en 8:30 pm

  3. ¡OH! Me gustaría tener este tipo de cosas que contar. Leí una vez (no voy a decir a quién, que ya parece una obsesión esto) en un libro a una niña que envidiaba un poco las desgracias de su compañera, las cosas que le habían tocado vivir al nacer en la familia que nació… y que nunca se había atrevido a confesarlo porque era casi cruel. Y yo a veces desearía haber nacido en una época más difícil para poder luchar por algo. O para ver la cara de un abuelo como el tuyo en esa situación.

    Un beso, Salva.

    septiembre 14, 2008 en 7:00 pm

  4. Fusa, lo que tú cuentas en tu blog tiene mucho más mérito que lo que yo hago. Yo recreo, tú creas.
    Es así de fácil.
    Las experiencias de nuestras vidas serán distintas pero no dudes de que todo lo que estés viviendo tendrá influencia en tu futuro, desde lo más evidente hasta lo más invisible.
    Un beso.

    septiembre 14, 2008 en 7:13 pm

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