Ministra feminista

Un pelín de revuelo sí que se ha formado tras la primera comparecencia en el Congreso de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ya que utilizó la expresión miembros y miembras de esta comisión. Evidentemente el término miembra no está recogido en el diccionario de la lengua y por tanto, sin más, hay que considerarlo incorrecto. Vale, ¿y qué?, ¿es para tanto?…

Bien, analicemos la situación 🙂 . Puede que sencillamente fuera un lapsus fruto de los lógicos nervios de una ministra en su presentación en el congreso de los diputados explicando las primeras medidas adoptadas por su ministerio. Un lapsus lógico en alguien que está continuamente usando dobles vocablos -masculino y femenino-, para ser lo que se llama políticamente correcto. Y que después, advertida de su error y más chula que un ocho decidiera tirarse al agua y proponer que la palabra pueda llegar a ser incluida en el diccionario (tengo la sensación de que tiene cierta chulería, lo que a mí me parece bien, ya que fue capaz de dejar algo descolocado a Iñaki Gabilondo en la estrevista que le hizo en televisión nada más ser nombrada ministra).

O puede que la ministra fuera totalmente consciente de la palabra que estaba usando y quisiera reivindicar un nuevo vocablo a fuerza de acostumbrarnos a su uso. Son tantos los casos de incorporaciones al diccionario de sustantivos que se han feminizado, sobre todo para designar profesiones: médica, jueza, ministra, arquitecta… Es verdad que hace sólo unas décadas eran tan pocas las mujeres que accedían a ejercer esas profesiones que no parecía haber necesidad de especificar el sexo del profesional. Ahora no es así, y lo que al principio parecía una barbaridad y hasta estéticamente horrendo pues se fue aceptando sin más. El lenguaje es así, cambiante, vivo, sujeto a las presiones que se ejercen sobre él. Hay que cuidarlo, eso sí, pero en mi opinión (que ha ido cambiando con el tiempo) es mejor cuidarlo como se cuidan algunas plantas, regándolas adecuadamente, con cariño, podando cuando sea necesario, y dejando que tiren por donde quieran que para eso están vivas (no todas las plantas se cuidan así, ya lo sé, aunque sea biólogo no soy experto en esto).

Pero si esos que han saltado a la yugular de la ministra lo hicieran cada vez que un político o una figura pública le diera una patada al lenguaje, no harían otra cosa en su vida porque no iban a dar abasto. Y no lo hacen. Puede ser también por dos razones, que tampoco es que sepan tanto como para estar corrigiendo al que se equivoca (esto indubitativamente 🙂 , como diría alguno de ellos, es así), o bien porque quien ha dicho lo que ha dicho es mujer, ministra, y feminista. ¿Fastidia? Pues al que le fastidie ya sabe lo que hay…

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2 comentarios

  1. Que bueno, me encanta, si señor. Si lo hubiera dicho Pepe Bono no habria pasado nada, de hecho alguna frase sin sentido a soltado en ocasiones y nadie le ha dicho nada y mucho menos desprestigiarlo, llamandole analfabeto, como si se ha dicho de la ministra.

    Lo politicamente correcto es socialmente incorrecto y el tema de decir siempre el femenino me parece una sandez, el machismo verdadero no esta en el lenguaje sino en los que critican a la ministra por ser mujer y joven y si no es asi, por que nadie se mete con Fraga?

    Saludos.

    junio 14, 2008 en 12:07 pm

  2. Amén 🙂 🙂 🙂

    junio 14, 2008 en 12:16 pm

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