Pedir perdón está de moda

Pues lo dicho, que pedir perdón está de moda. Hace unos días era el Papa en Australia quien pedía perdón por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes sobre niños; ayer fue Joan Saura quien pidió perdón por “por las persecuciones ideológicas y la actitud stalinista que el PSUC adoptó a lo largo de su historia” en un acto conmemorativo de la creación del PSUC hace 72 años…

Parecen actitudes nobles, no hay duda. Reconocer errores es el primer paso para que no se vuelvan a repetir. Sin embargo hay algo que no me acaba de gustar o convencer en estas peticiones de perdón. Es que no se refieren a nada concreto que hayan hecho los que lo piden. Ya sé que cuando un representante político o religioso habla lo hace en nombre de su colectivo, pero es que los colectivos siempre, siempre, van a tener cosas de las que arrepentirse, errores que corregir. Para eso, entre otras cosas, está el estudio de la historia que irá poniendo a cada colectivo en su sitio.

A mí me hubiera interesado más si por ejemplo el Papa hubiera pedido perdón por su propia actitud de mirar para otro lado cuando han ido saliendo a relucir tantos y tantos casos de abusos a menores por parte de sacerdotes -tantos que parece que alguna diócesis norteamericana está en bancarrota debido a las enormes indemnizaciones que han pagado con motivo de los abusos-, o incluso de no entregar a las autoridades a alguno que sigue siendo solicitado para ser juzgado por abusos. Ésa es la petición de perdón que me hubiera interesado, la de los propios errores -en este caso, culpas o pecados, que estamos hablando de un católico-.

Y de Joan Saura pues lo mismo. Si él tuvo que ver algo con las purgas ideológicas que lo diga y si lo que quiere decir es que el partido en su conjunto cometió esos errores sin que haya responsabilidades personales, entonces es que el partido en sí es nefasto y no sé qué hace todavía dentro.

Lo que quiero decir es que las estructuras de poder, sean partidos políticos o grupos religiosos o mediáticos o grupos con poder económico o mezclas heterogéneas de ellos siempre van a cometer esta clase de errores porque ponen la estructura de su poder por encima del individuo, de la persona, y si hay que pasar por encima de quien sea pues pasarán, sin la menor duda. Lo volverán a hacer, está en su propia naturaleza, primero las estructuras (los partidos), las instituciones (la iglesia), o la economía (aquí todos mezclados), y luego las personas.

Admito que puede haber ideologías más liberadizadoras que otras, ideologías en las que prima la persona: aquel humanismo del que ya casi nadie habla… Pero en cuanto las ideologías (el pensamiento) se convierten en estructura (sí ya sé que los términos suenan marxistas, qué le vamos a hacer), escapan al control emocional de personas individuales.

No tiene sentido que estemos pidiendo perdón continuamente. España podría pedir perdón por todas las barbaridades que hizo cuando tenía un imperio: ¿debería el rey pedir perdón por ello?; la Iglesia y su Inquisición, los partidos comunistas por las purgas y por la falta de libertades de los regímenes comunistas,… ¿seguimos con la lista?, sería inagotable.

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8 comentarios

  1. Resulta muy difícil reconocer los propios errores. Por eso se hace referencia al colectivo, la persona queda oculta en esa entidad abstracta.

    No me gusta que el individuo se olvide. Somos muchos para tomarnos uno a uno, pero aludir a un grupo muchas veces resulta ridículo, porque no se hace referencia a nadie en concreto. Lo que quiere el público, los ciudadanos, lo que han hecho los sacerdotes… En cuanto se desdibuja la individualidad parece que es más fácil cometer atrocidades.

    julio 25, 2008 en 11:06 am

  2. Sí Ira, tienes razón. Y además no se puede esperar objetivamente algo que los que nos educamos en la moral católica conocimos como propósito de enmienda, ya que se habla en nombre de un colectivo, no a nivel personal.
    Por cierto, ¿si el representante de dios en la tierra pide perdón, es que dios pide perdón a través de él?…

    julio 25, 2008 en 11:20 am

  3. Uf… Lo dudo. Además, a Dios tampoco le va a hacer ningún efecto pedir perdón. Pedir perdón es fácil, enmendar el error más difícil.

    julio 25, 2008 en 8:40 pm

  4. ¡Y que lo digas! ;D
    No quiero ponerme más trascendente de la cuenta, así que dejaré de momento a dios en paz 😀 pero volveré…
    Esto de las peticiones de perdón ya se está utilizando como arma en la confrontación política, de ahí la frase: usted debería pedir perdón a los españoles por esto o por aquello; en la última campaña electoral se vio mucho, y se volverá a ver en la siguiente.

    julio 25, 2008 en 10:26 pm

  5. Arias

    Siempre hay algún error que cometer y a veces un perdón asociado. No creo que sea perdón lo que se busca cuando uno pide lo pide por otro, aunque pertenezca al mismo colectivo. Para mi es un acto de humildad y de reconocimiento (un poco de sumisión)…y el que perdona es porque es generoso.
    Supongo que si está de moda es porque ha perdido todo su sentido y se pide por pedir.

    julio 26, 2008 en 6:28 pm

  6. Tienes razón Elisa en que pedir perdón siempre implica un acto de humildad, en ese sentido no está mal lo que hacen los representantes de colectivos. Pero también es cierto lo que dices al final, que se pide por pedir, porque es políticamente correcto hacerlo. Yo no le veo mucho sentido.
    Si hay algo que reparar porque se hayan cometido errores, se repara y esa será la mejor manera de afrontar las cosas. Las víctimas (de abusos, de persecuciones, etc.) necesitan reparación de sus daños (y en esa reparación incluyo la acción de la justicia), ya después sabrán o no perdonar…

    julio 26, 2008 en 7:02 pm

  7. No, si al final tendrán razón con la campaña esa del lince.

    Te invito a leer mi artículo y te aseguro que al final estarás de acuerdo en que en Irlanda los linces están más protegidos que algunos niños.

    http://www.terceraopinion.net/2009/05/24/tenian-razon-con-lo-del-lince/

    Un saludo.

    mayo 25, 2009 en 10:49 pm

    • Era previsible que la historia se repitiera, que salieran a la luz más casos, lo que es difícilmente asumible es la enorme dimensión de tanto abuso y tanto enmascaramiento por parte de la iglesia católica. Me reitero en los comentarios anteriores, hace falta la acción directa de la justicia.
      Un saludo.

      mayo 26, 2009 en 7:55 am

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