6 de agosto de 1945

Hoy hace 63 años del bombardeo de Hiroshima. Casi todos, por no decir todos, los años me acuerdo de esta fecha. Cada vez son menos los medios de comunicación que se hacen eco del aniversario de los bombardeos -el 6 de agosto Hiroshima, el 9 Nagasaki– y a mí me parece una de las iniquidades más grandes que ha vivido la humanidad.

Lanzar la bomba atómica sobre estas ciudades japonesas fue un crimen contra la humanidad y un genocidio sin atenuantes que no ha recibido aún la condena merecida. Todas, absolutamente todas, las guerras son injustas y en ellas mueren cada vez más víctimas civiles. En España ya tuvimos un ejemplo de bombardeo sobre poblaciones civiles, en Gernika, que puso de manifiesto el poco valor que los mandos militares le dan a las vidas de civiles. Lo que ocurrió después en Hiroshima y Nagasaki es lo mismo multiplicado por los efectos devastadores de las bombas que se emplearon.

Ninguna de las razones oficiales que se han dado para justificar el bombardeo me convencen, ninguna. Más bien creo que la suerte de esas dos ciudades estaba decidida con antelación. Que los japoneses estaban convencidos ya de que la guerra se había perdido, que no era más que cuestión de tiempo que se rindieran (los americanos exigieron unos días antes la rendición incondicional, podían haber hecho estallar la bomba en un lugar despoblado como aviso), que lanzar las bombas era un tributo a los enormes costes que había generado su producción y, en último término, una venganza por el ataque japonés a Pearl Harbor.

Por mucho tiempo de guerra que fuera, no se puede ejercer un derecho ilimitado de hacer sufrir bajas al enemigo, ni mucho menos sobre la población civil. Y eso es precisamente lo que ocurrió tal día como hoy hace 63 años. Yo no miraré para otro lado. Seguiré acordándome de la fecha y sintiendo dolor por lo que somos capaces de hacernos unos a otros.

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2 comentarios

  1. Si es que el optimista bien informado que es Saramago va a tener razón… “El mundo es el lugar del infierno”, y esto es una horrible muestra de ello. Recordemos, no para dejar de cometer los mismos errores, porque se siguen cometiendo, pero para dejar constancia de un pasado que aún duele.

    Un abrazo,

    Ira

    agosto 6, 2008 en 8:47 pm

  2. Así es Ira, para dejar constancia de algo que duele. Saramago, aparte de magnífico escritor, es necesario como referente, por lo menos para mí.
    Un abrazo!!

    agosto 6, 2008 en 10:02 pm

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