Hilo mental

La mayor parte del tiempo nuestra mente hace asociaciones de cosas y hechos de los que no nos percatamos, y los procesos por los que llegamos a pensar de repente en algo pasan casi siempre desapercibidos. Yo ayer pensé que os iba a contar una cosilla de mi vida, un pequeño detalle de cuando era joven y que pocas personas conocen (que la intriga no os suba la adrenalina ya que el detalle no es escabroso aunque, como siempre, podrá ser usado en mi contra…).

Pero lo que más me interesó fue poder relacionar una serie de hechos que creo que desencadenaron el pensamiento. Es curioso comprobar que existe una especie de hilo mental que si se tira de él poco a poco para que no se rompa nos puede llevar de un sitio a otro de nuestra mente. Usar este hilo mental es tan saludable e higiénico que su uso debería ser publicitado y recomendado por los psico-loquesea en un anuncio tipo: nueve de cada diez psico-loquesea recomiendan usar hilo mental tres veces al día…

Bueno, vamos a lo que vamos que al final me perderé (Salva no desbarres, al hilo, al hilo). Resulta que hace un par de días dediqué un disco de música clásica. Fusa comentó que no escuchaba música clásica y que buscaba una música que no la distrajera mientras escribe. Yo en ese momento me acordé de la música que muchas veces escucho de fondo en la facultad cuando leo artículos científicos: la banda sonora de la película Buenas noches y buena suerte (Good night, and good luck), con Diane Reeves cantando unas canciones preciosas (además habían puesto la peli en el digital la noche anterior). Luis entonces me dice que la vea en versión original, que está muy bien y que la peli trata de hechos reales acontecidos en USA. Yo ya lo sabía porque no era la primera vez que la veía, pero además lo relaciono con el libro que estoy leyendo que trata también la misma persecución a los comunistas o supuestos comunistas en USA. Uno de Philip Roth (autor al que llegué hace muy poco gracias a un comentario de Jorge), que se llama Me casé con un comunista. Ayer pensaba en estas cosas, y claro hay un personaje en el libro que sobresale en lo que llevo leído hasta ahora, se trata de Ira Ringold. Y me acuerdo inmediatamente de Ira -esta vez Ira de Iraide, no Ira de Iron que es el nombre del personaje-, y me voy a visitar su blog, el blog de Ira. Allí me encuentro con que ha escrito un artículo muy bonito rememorando su pasado a través de recuerdos de la época del colegio para terminar diciendo que siente nostalgia de varias cosas. Inmediatamente se me vienen a la cabeza dos cosas. Una la canción Nostalgia -que en un comentario que le hice en su blog le puse un link a un vídeo guapo- y otra el poema. Y hasta aquí quería yo llegar, he aquí el susodicho.

Nostalgia

Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!

Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raíces no puede dar frutos.

Ser río que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente
nube en lo elevado, río en lo profundo.

Quisiera ser árbol mejor que ser ave,
quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho…
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.

Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio…
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento
nostalgia, ya ansío descansar muy junto
de los míos!… Todos rodearán mi asiento
para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
—¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!

José Santos Chocano

Chocano no es tan conocido en España como lo debería ser. Poeta peruano, conocido también como El Cantor de América, fue secretario de Pancho Villa y terminó siendo asesinado en Santiago de Chile por un perturbado mental.

¿Y qué tiene que ver este poema conmigo? Es verdad que dije al principio que contaría algo referente a mí. Pues va a ser que habrá que esperar a un próximo post para que lo sepáis porque este ya va siendo muy largo, porque prefiero que disfrutéis directamente de la poesía de Chocano y porque soy así de malillo…

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14 comentarios

  1. Y pensemos en cómo a partir de lo que tu cuentas pueden salir otros hilos. El mío empezando en un amigo a quien le encargué comprar El Profesor del Deseo de Roth en Argentina, donde es más barato comprar libros que en Chilito.

    Saludos y quedamos a la espera de la anécdota.

    septiembre 6, 2008 en 4:55 pm

  2. No sabía que en Argentina fueran más baratos los libros que en Chile. Veremos en qué acaba tu hilo…
    Yo estuve buscando libros de Roth en inglés porque quisiera leerlo en versión original, pero de momento no he encontrado ninguno. Volviendo al tema del precio, la edición que estoy leyendo de Me casé con un comunista es una edición de bolsillo barata, unos 9 euros.
    Contaré el final de la historia 😀 pero no esperéis nada especial.

    septiembre 6, 2008 en 7:29 pm

  3. Bueno, para los chilenos el tipo de cambio hace que casi todo salga más económico en argentina, lo que nos asegura unas convenientes y económicas vacaciones :p, pero además entiendo que los ché tienen los libros libres de impuestos.

    Saludos

    septiembre 6, 2008 en 9:46 pm

  4. Pues habrá que reconocerles ese mérito a tus vecinos 😀 , aquí la zona euro no permite dejar libres de impuestos a los libros…
    Y a aprovecharse del tipo de cambio…
    Saludos, Jorge.

    septiembre 6, 2008 en 10:27 pm

  5. A mí me encanta el hilo mental. Y me ha hecho mucha gracia lo del anuncio. Pero sin duda, todo el mundo debería tirar de él de una forma tan higiénica y tan saludable, tan limpia, despejando la mente. A mí de verdad que me encanta. Y cuando llego al final del hilo, que suele estar anudado a otro muy diferente, me gusta tirar atrás y darme cuenta de cómo empezó todo. Ahora empezó por mí, con lo cual este hilo mental tuyo me encanta, jajaja.

    Tu hilo voy a alargarlo, voy a hacerle un afluente. Porque cuando el poema dice “Quisiera ser árbol mejor que ser ave”, yo pienso en una canción de Manolo García -que ahora buscaré para dejarte- y en el fantástico concierto al que asistí el viernes. Y tendremos que esperar al siguiente post para que este hilo con afluente desemboque.

    http://es.youtube.com/watch?v=WL0KGijz6Zg

    Un abrazo, Salva.

    septiembre 8, 2008 en 12:42 am

  6. Sí Fusa, tirar y tirar del hilo, ejercitar la mente, pensar, hacer introspección de vez en cuando, reflexionar sobre nuestro entorno…, estas cosas me parece que deberían salirnos de una forma natural, y no nos salen, una pena.
    Para las personas normales es algo básico pero para los creadores (tú sabes de lo que hablo) es fundamental. Algunos lo llaman inspiración porque no se percatan del momento en que los hilos se hacen visibles y todo parece atado y bien atado.
    Tu afluente ha nacido por contraposición 😀
    “Quisiera ser árbol mejor que ser ave” frente a “¡Qué pena no ser ave de paso!”. Fíjate qué dos posturas más enfrentadas. Da para mucho tu afluente, que a poco que te conozco será más caudaloso que el río.
    En todo caso envidio tu asistencia al concierto: Manolo García es uno de los grandes grandes. Siempre él, siempre fiel, y siempre poeta.
    Un abrazo.

    septiembre 8, 2008 en 8:07 am

  7. Tengo a alguien que me dice que debería hacer más actividades para no tener la mente siempre ocupada de ese hilo del que hablamos. Claro que él no le llama hilo. Y yo no puedo evitar estar todo el día atando cabos… y dice que tengo que parar un poco… y yo digo que no puedo.

    Y la verdad es que eso luego me facilita mucho para empezar las cosas por el principio. Tengo pensado hablar de cualquier cosa y acabo, rápidamente porque ya lo he pensado otras veces, en el lugar donde empiezan las cosas. Y enlazo, enlazo, enlazo… y chas, llego adonde quería.

    Eso sí, en eso voy a darle la razón, me voy a volver loca, jaja.

    septiembre 8, 2008 en 10:11 am

  8. Y de Manolo García no voy a hablar que entonces menudo afluentazo, sí. Sólo diré que el concierto fue impresionante… y que su entrega es proporcional a su éxito.

    http://es.youtube.com/watch?v=ScBZRMSCF_0

    Ahí estaba yo. Ahora lo veo y me da una cosa que noséqué, por haber estado, por saber que una de las voces que se oyen, a lo lejos, era mía. Y que me emocionaba con esa canción y que… ay, el afluente.

    septiembre 8, 2008 en 10:14 am

  9. Para desconectar la mente (que es verdad que hay que hacerlo estoy de acuerdo con quien te aconseja en esto; nuestra mente es como el sistema operativo de microsoft, el windows ése, hay que darle al reset de vez en cuando porque se cuelga, ojalá fuera como el linux que uso, que es tan estable y seguro), pues para desconectar digo, lo mejor es hacer ejercicio físico. El deporte tiene tantas ventajas… Una de ellas es que podemos decidir el tiempo que queremos practicarlo, y eso es muy útil porque nos permite planificar cuándo desconectar. 😀
    Y gracias por el vídeo del concierto, más envidia. Sólo espero que tu voz fuera de las que no desentona porque se escuchan algunas que vaya vaya 😛

    septiembre 8, 2008 en 10:28 am

  10. Como sigas tirando del hilo Fuso te vas a arrepentir, Salva, jajaja.

    Yo he hecho toda la vida natación. He estado federada incluso y he hecho competiciones… hasta campeonatos de Catalunya llegué, nada más. Y he practicado deporte siempre… de hecho estuve a punto de hacer la carrera de INEF. Sé que el deporte va estupendamente para desconectar… pero yo, entrenando todos los días de la semana excepto el domingo dos horas, sé que aún así no puedo. Porque mientras tengo la cabeza dentro del agua y nado, me relajo, sí, los problemas desaparecen, sí… pero sólo las dos primeras piscinas, cuando estás más pendiente de lo fría que está el agua. Pero llega un punto en el que la mente empieza a dispersarse y sigue funcionando. No diré que el deporte no libera, porque yo me he sentido tan bien practicándolo y me ha ayudado tanto, que sería mentir… pero sé que no soy capaz de dejar mi mente en blanco. Ni siquiera cuando duermo… que mis sueños siempre son muy reales.

    Y mi voz no era de las que se escuchan desentonar, aunque seguramente lo hiciera, jajaja.

    septiembre 8, 2008 en 10:43 am

  11. Aquí entra la fisiología 😀
    No desconectas porque haces un deporte aeróbico. Búscate uno que entres en anaerobiosis y verás como sí. Yo encontré uno que a los diez minutos estabas que todo te da vueltas, el squash, lo practiqué durante 15 años tres veces por semana. Ahora ya no es aconsejable para mi edad, y me he pasado al pádel (no hay color, en el pádel puedes estar jugando con la cabeza en otra parte; de hecho así me va tan a menudo…).

    septiembre 8, 2008 en 10:53 am

  12. Oh, uh, ah. O “ufa”, como dicen los argentinos. Tienes toda la razón del mundo. Si encuentro un deporte que me ponga del revés y que tenga que estar más pendiente de lo que tengo que hacer que de mi cabeza, conseguiré desconectar.

    Es verdad, es verdad.
    Pues nada, a anaerobiosisionar.

    septiembre 8, 2008 en 11:00 am

  13. Arias

    Precioso el poema.
    Y respecto al hilo mental…pasó como cuando lo del cuervo. Tu comentario de Alan Poe me hizo pensar en “Nunca más” y a ti te hizo pensar siguiendo tu hilo mental en un post dedicado a mi…bonito detalle que me hizo ilusión.
    A mi me pasa algo curioso y es que cuando estoy pensando y las ideas me fluyen a la velocidad del rayo…resulta que acabo yendo a tropezones y hilo mental se hace una maraña difícil de desliar, y vuelta de nuevo a pensar. Entonces en cuando empieza a dolerme la cabeza…cosas del cerebro, ¿no?

    septiembre 8, 2008 en 9:16 pm

  14. Sí Elisa, el poema es muy bueno, y poco conocido por aquí.
    En cuanto a lo del dolor de cabeza, creo que no hay que forzar demasiado los hilos mentales 😀 si se atascan mejor dejarlos tranquilos que ellos solos se desenredan cuando menos se lo espera uno.
    En un rato procuraré publicar la segunda parte de la historia, que casi terminé ayer en casa…

    septiembre 9, 2008 en 7:30 am

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