Historias e historia

Ayer no quise escribir este post precisamente porque era 11 de septiembre, no quería que fuera un artículo más recordando esa fecha aunque, como todos, yo la recuerde cada año. Además, el 11 de septiembre de 2001 yo estaba en el aeropuerto de Santiago de Compostela para coger un vuelo que nos trajera de vuelta a Málaga cuando nos enteramos de los atentados y de que el espacio aéreo estaba cerrado porque no se había descartado todavía que hubiera más aviones con terroristas a bordo. Nuestra primera reacción fue de miedo a volar, fuimos a intentar alquilar un coche porque nadie quería montarse en el avión pero no quedaban coches de alquiler, habían corrido más que nosotros. Tiempo después, resignados, nos acercamos a la cola de embarque y confieso que no paramos de mirar con mucha atención a todo aquél que parecía distinto, y sobre todo a los que tenían rasgos árabes. El miedo nos hace ser cautelosos, sí, pero también injustos, yo reconozco que miré con aprensión a ciertas personas por el sólo hecho de su aparicencia…

Los atentados del 11 de septiembre no tienen nombre. Yo no comparto casi nada de las políticas de las distintas administraciones (así llaman allí a los gobiernos) de los Estados Unidos, y no tengo ningún problema en repudiar las guerras y conflictos que generan como estado. De la misma forma que ni justifico ni explico siquiera ningún ataque terrorista. No ser pro-americano no significa que no comprenda y comparta el dolor de las víctimas de esos atentados.

Pero en mi historia personal había otros 11 de septiembre, antes incluso de que se pusiera de moda llamarlo 11-S (o 9/11 en el mundo anglosajón). Para empezar, el 11 de septiembre era el aniversario de boda de mis padres, ayer hubieran hecho 53 años de casados si mi padre todavía viviera. En casa siempre se celebraba esa fecha, la pequeña historia familiar de mi 11-S.

Y todavía otro 11-S fue más impactante para muchos en el mundo. El 11 de septiembre de 1973 (otra vez 1973, ese año fue decisivo para mí); ese día ocurrió el golpe de estado de Pinochet que acabó con el regimén y con la vida del presidente chileno Salvador Allende. A muchos, desde la distancia, se nos heló el corazón. Allende significaba tanto para todos los que veíamos una posibilidad de que el socialismo democrático fuera una realidad en los países de latinoamérica… Ya nada sería igual después del bombardeo del palacio de La Moneda. El golpe militar, auspiciado por la CIA y con la connivencia total de USA de la mano de Henry Kissinger (al que ese mismo año concedieron el Nobel de la Paz, manda huevos), fue el preludio de una dictadura de las más duras de latinoamérica (aunque tres años después los argentinos también sufrieron una tan horrible como la chilena).

Y tal día como hoy de hace 35 años, el día después del golpe, fue detenido Víctor Jara junto con miles de ciudadanos chilenos y llevado al Estadio de Chile, del que no salió vivo. Todavía me estremezco al recordar las torturas que le hicieron según contaron testigos que sobrevivieron…

Víctor Jara era un músico tremendo, con una sensibilidad y una calidad extraordinarias. Me gustaban todas sus canciones. En su honor hoy os pongo este vídeo de una de sus canciones más conocidas cantada en directo: Te recuerdo Amanda. Fue de las primeras canciones que aprendí a tocar a la guitarra para que otros pudieran cantarla -yo ni tuve ni tengo buena voz-. Estas son mis historias del 11-S.

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10 comentarios

  1. Arias

    Bonito homenaje Salva, aunque sea 35 años después…y bonitas tus historias, desde luego.

    El día de los atentados del 11-S yo estaba estudiando, creo que citología e histología…umm, no lo recuerdo bien, sólo que era un tocho gordo. El caso es que me cansé y puse la tele justo cuando el telediario de antena3 daba la noticia del primer impacto.
    Recuerdo que en ese momento me llamó por teléfono un amigo mio militar que estaba en Zaragoza y le comenté lo ocurrido. No sabía nada…
    Y ya después estábamos toda la familia pegada al televisor viendo lo que se iba sucediendo. Lo que más me impactaba era ver como la gente se tiraba desde las plantas altas de las torres, supongo que no llegué a comprender como el instinto de supervivencia falla en algunas ocasiones…y creo que quizás preferían morir así que quemados. Debió ser tremendamente angustioso y horrible saber que de todas todas iban a morir.

    septiembre 12, 2008 en 11:39 am

  2. Mar

    El día de los atentados lo recuerdo como si fuera ayer, una mezcla de sentimientos se apoderó de mi: rabia, indignación e incluso racismo se mezcló con el pánico, miedo… Recuerdo que yo aún no trabajaba y mi marido estaba de baja, pasamos horas y horas frente al televisor entre lágrimas e indignación.

    Aunque tengo que reconocer que los del 11-M los viví mucho más intensamente, no solo por la cercanía, sino por la angustia añadida de tener familiares en Madrid que día a día se desplazan en metro.

    Un saludo!

    P.D. Bonito homenaje.

    septiembre 12, 2008 en 12:28 pm

  3. Elisa, las imágenes que te impactaron seguirán vivas en nuestra retina durante mucho tiempo. Lo tremendo de esos atentados es que prácticamente vimos sus efectos en directo. Ver morir a personas de esa manera es desolador.
    Yo tampoco me olvido de las víctimas de las dictaduras, de esas muchas veces no tenemos noticias tan directas hasta mucho tiempo después.

    septiembre 12, 2008 en 1:29 pm

  4. Mar, cuando uno se enfrenta a una experiencia de ese tipo los sentimientos se agolpan, es indignación sí pero también impotencia, miedo, necesidad de que exista justicia inmediata…
    El día de los atentados del 11-M a primeras horas de la mañana yo tenía que dar clase. Iba camino a la facultad y escuché por la radio la noticia, todavía no se sabía el número de víctimas tan grande que hubo y, sin embargo, yo llegué a mi clase, me puse delante de los alumnos y les dije que en esas circunstancias no me parecía adecuado ni yo estaba en condiciones de que diéramos clase como si no hubiera pasado nada. Hablamos un rato sobre ello y después me fuí al decanato de la facultad para intentar que se suspendiera toda actividad docente. Tras varias consultas con el rectorado, no fueron capaces de parar las clases y se contentaron con guardar unos minutos de silencio. Me pareció patético. Lo dije entonces y lo digo ahora.

    septiembre 12, 2008 en 1:37 pm

  5. Yo estaba en casa de mi amiga Lidia cuando ocurrió el atentado. Todos los años lo digo: aquel año yo estaba en casa de Lidia y salió por la tele el atentado. Este año no iba a ser menos.

    Lo que pasa es que hoy, pasadas ya las doce y siendo trece, me he puesto a pensar en todos los onces que hubo. Tú, por ejemplo, estabas a punto de coger un vuelo y no lo cogiste. Tan lejano me parecía el atentado como ahora enterarme de que tú mirabas, como yo miro a veces a gente en el tren, con desconfianza a muchos de los árabes con los compartías espacio.

    El miedo nos hace injustos y muchas cosas más. Y ahora, lo explicaba muy bien Rafa el otro día en su blog, vivimos en una sociedad de miedo, de crear miedo para tener a punto la solución a ese miedo.

    http://begoyrafa-hoydiceelperidico.blogspot.com/2008/09/mentiras-que-conducen-al-miedo.html

    Claro que, teniendo la misma alergia que tú, puedo sentir empatía frente al dolor de cualquier atentado… pero me ha gustado que hablaras de todos los 11/S que hay en el mundo, no todos dolorosos.

    Un beso, Salva.

    septiembre 12, 2008 en 11:09 pm

  6. Gracias Fusa por tus palabras que siempre las recibo con alegría, y por acercarnos al post del blog de Rafa que no conocía y cuya opinión comparto totalmente.
    Yo también había escrito hace unos meses sobre la sociedad del miedo en que vivimos, más bien sobre la gestión del miedo que hacen algunos, pongo el enlace (aunque pueda parecer autobombo) porque me parece que tiene mucho que ver con lo que estamos hablando:

    https://salvaguirado.wordpress.com/2008/05/19/el-miedo-siempre-el-miedo/

    septiembre 13, 2008 en 11:41 am

  7. Ira

    Hola Salva,

    He leído este artículo y también el del miedo. Es un análisis muy interesante sobre cómo funcionamos los seres humanos y cómo se nos manipula.

    También me ha gustado escuchar ese “Te recuerdo Amanda”, de Víctor Jara, es una canción que me encanta. Y, por supuesto, saber de otros 11-S que no están tan presentes pero que marcaron el curso de la historia.

    En mi memoria solo está grabado el 11-S, recuerdo que iba a empezar 3º de ESO, y que aún andaba de vacaciones. Me pilló viendo la tele con mi hermana y mi padre en la sala. Nos quedamos pasmados.

    Un abrazo,

    Iraide

    septiembre 14, 2008 en 10:55 am

  8. Hola Ira!!
    Me alegro de saber de ti, ya tengo ganas de leerte en tu blog, supongo que estarás todavía de viaje; que lo disfrutes.
    ¿Te das cuenta de que todos recordamos perfectamente lo que estábamos haciendo cuando ocurrieron los atentados? Está claro que los hechos impactantes ayudan a fijar nuestros recuerdos.
    Un abrazo.

    septiembre 14, 2008 en 12:30 pm

  9. miszapatoscojos

    Es curioso, el día que pasaron los atentados pensé que ya nadie se acordaría que el 11 de septiembre fue también un día importante en la historia de Chile. Yo no lo sabía hasta que tuve un amigo chileno… Adoro esa canción. Bonito post Salva, está sembrado.

    Saludos,
    Ana

    septiembre 16, 2008 en 7:55 pm

  10. Gracias Ana. La historia de Chile en ese día también es parte de nuestra historia y parte de la historia de latinoamérica. Yo siempre la recordaré. Pondré alguna otra de Víctor Jara…
    Un abrazo.

    septiembre 16, 2008 en 8:41 pm

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