¿Deberían poder decir los reyes lo que piensan?

El tema de las declaraciones reales o no de la reina Sofía (reales en el sentido de veraces, que ya son reales por salir de quien salen) a una periodista que ha publicado un libro sobre ellas ha pasado rápidamente como de puntillas por la prensa digamos seria. Los grandes medios no han tenido muchas declaraciones de políticos con los que alimentar el tema, así que pasados muy pocos días ya no son noticia de primera.

Los dos partidos políticos mayoritarios han impuesto un silencio en sus filas -después de que los primeros exaltados saltaran a la arena- sobre la base de que hay que evitar las críticas a la monarquía. Y la Casa Real emitió un comunicado poniendo en tela de juicio la veracidad de lo que se afirma en el libro: que si no es exacto, que si fueron conversaciones privadas…, total que un cumpleaños un poco incómodo para la reina pero ya está.

Yo creo que la pregunta que hay que hacerse es la que encabeza este artículo. Es independiente que estemos de acuerdo o no con lo que digan los reyes, porque si lo que dice el libro no hubiera herido la sensibilidad de algunos nadie hubiera dicho nada en contra. Pero yo insisto, ¿deberían poder decir los reyes lo que piensan?

Como sabéis yo no soy monárquico, soy republicano. A un presidente de la república se le permite que diga lo que piensa sobre temas como la eutanasia, el aborto o los matrimonios entre homosexuales. Es más, según el tipo de presidencia que fuera -las hay más puramente representativas o más genuinamente gubernativas (¿se dice así?)-  su opinión contaría y mucho sobre la legislación de esos temas. Entonces, por qué los reyes no deben emitir su opinión sobre estos temas. Pues por su propia naturaleza. No han sido elegidos, no son el producto de la voluntad popular expresada a través de unos votos, no los hemos elegido porque representen mejor que otros lo que opina la mayoría.

A la reina de Inglaterra cuando se dirige a los parlamentarios en el discurso de la corona le escribe ese discurso el primer ministro (bueno, él o quien en él confíe el primer ministro para que lo escriba), o sea que tampoco emite su opinión sobre la política del país. Los reyes de España son todavía menos participativos en sus relaciones con las cortes. Aparecen por allí poco y me parece muy bien.

Así que a mi entender, jamás se debería haber consentido la publicación de un libro sobre conversaciones con la reina en la que se hablara de temas más allá de los tópicos familiares, cosillas personales para calmar la curiosidad de los que la sientan, y poco más.

¿Quieres ser rey en una democracia parlamentaria? Pues cállate tus opiniones sobre temas sociales o políticos. Y si no te callas (ya sé que es fácil recurrir a la famosa frase de su marido el rey, otro ejemplo más de que no pueden hacer política), al menos que nunca pueda decir un periodista que contaba con tu visto bueno para publicarlas. En otra época, aunque hubiera sido verdad, la periodista ya estaría en prisión (en la Bastilla, la torre de Londres, o el castillo de Toro). Eso sí que eran reyes.

Anuncios

11 comentarios

  1. A mí que dé su opinión me da lo mismo, pero que esta opinión sea debatida en los medios de comunicación… Me parece un poco triste. No cabía esperar una reina progresista, así que no nos hemos llevado ninguna sorpresa.

    Un abrazo,

    Ira

    noviembre 3, 2008 en 3:42 pm

  2. Es que los medios de comunicación son, en general y en particular, lo mires por donde lo mires, bastante malos.
    Y a mí no me da lo mismo 😀 yo es que no puedo evitar que me salga la vena republicana ante cosas así. Mira que normalmente ni me acuerdo, no está en mis prioridades cambiar la monarquía por la república, creo que hay cosas mucho más importantes, pero cuando sale el tema a relucir pues ya ves…

    Un abrazo.

    noviembre 3, 2008 en 5:12 pm

  3. Jajajaja, estoy contigo en lo de la vena antimonárquica. Eso de que haya gente cobrando por no hacer nada… Me supera. 😀 A esos la crisis, plin.

    Un abrazo,

    Ira

    noviembre 3, 2008 en 5:18 pm

  4. Si no te importa, Salva, te voy a contestar con el blog de un compañero al que visito a diario (y sólo escribe sobre política) que últimamente ha hablado mucho sobre este tema:

    http://13rosas.blogspot.com/

    También me interesa la política, mucho, aunque no suela hablar sobre ella.

    Saludos.

    noviembre 3, 2008 en 6:23 pm

  5. Claro que no me importa, Gloria, un placer tenerte por aquí, así además conozco un nuevo blog con temática que me interesa. Lo visitaré inmediatamente.
    Hablar siempre de política creo que me cansaría pero si miro hacia atrás me parece que es de lo que más he hablado 🙂

    noviembre 3, 2008 en 6:43 pm

  6. Se me olvidó advertirte, aunque supongo que ya será tarde, que el blog que te he recomendado es claramente partidista y con una ideología muy marcada, pero creo que con moderada capacidad crítica, que no es poco entre la clase política.

    En cuanto a las temáticas Salva, sólo puedo decirte que mi blog comenzó siendo de opinión, de puro raciocinio, midiendo cada palabra hasta la desesperación. Al final fue mi alma, poco a poco, la que fue haciéndose con el control, y preferí dejarme llevar, no sé si para mal, sólo es una opción.

    Me gustan tus opiniones, ya sean de política, de la universidad o de la vida, no lo dudes.

    Saludos.

    noviembre 3, 2008 en 6:53 pm

  7. Efectivamente era tarde 😀 no he tardado tampoco mucho en “percibir” la ideología. De todas formas he dejado un comentario en el post correspondiente a lo de la reina.
    A mí me interesa mucho la política, poco los partidos políticos y muchísimo menos los políticos que tenemos, así que tengo un cierto conflicto con todo esto.
    Ay, las temáticas de los blogs, uno empieza de una manera y no sabe cómo va a acabar. Algún día contaré cuál fue el verdadero detonante de que iniciara un blog…
    Muchas gracias por tus comentarios sobre mis opiniones, Gloria, creo que poder compartir lo que uno piensa a través de internet es un lujo que no sabemos apreciar en su justa medida todavía.
    Un abrazo.

    noviembre 3, 2008 en 7:58 pm

  8. En Chile el único rey que hemos tenido (claro está, desde la independencia de España) ha sido el “Rey de la Araucanía”, un orate europeo que decidió un buen día que sería el Rey de los mapuches, aún cuando los mapuches no lo sabían. Dicen que hasta hoy sigue existiendo un heredero en el exilio, esperando el día en que vuelva a “reinar”.

    Tan disparatado como ese rey se me hace todo el tema monárquico. Cuando has nacido en una república (aunque nací en dictadura) estas cosas suenan disparatadas. Tan disparatado como cualquier modelo que no sea democrático.

    Saludos (y bienvenido de vuelta, aunque he de decir que presentía que te tendríamos de vuelta)

    noviembre 4, 2008 en 2:06 am

  9. Hola Jorge!!

    Es que visto desde fuera el sistema monárquico es absurdo en el mundo en que vivimos.

    Yo también nací en una dictadura, una dictadura fruto de un alzamiento militar en contra de la república y que se encargó años más tarde de reinstaurar la monarquía en España. No nos olvidemos que a este rey que tenemos lo designó Franco (aunque después fuera el parlamento el que lo legitimó).

    Conque presentías que volvería…, igual es que soy más transparente de lo que creo.

    Un abrazo.

    noviembre 4, 2008 en 8:40 am

  10. miszapatoscojos

    Salva, andas fatal de la cabeza… La pregunta es: ¿Por qué carajo seguimos teniendo monarquía? ¿Por qué nos cae bien Don Juan Carlos? Menuda patochada, y además… a mi no me cae bien, vamos, ni bien ni mal. No me cae.

    Ni Dios, Ni patrón, ni marido, ni partido!

    Ana.rquia

    noviembre 4, 2008 en 2:43 pm

  11. Que ando fatal de la cabeza es algo obvio para mucha gente, sobre todo para la que me tiene que soportar 😀

    Firmo ahora mismo todo lo que dices, y me apunto a tu grito de guerra: ni dios (si no quieres dios, escríbelo con minúscula) ni patrón (mi patrón es solo el estado, por eso terminé haciéndome funcionario), ni marido (no seré yo el que quiera un marido, allá cada uno con sus gustos), ni partido (el único partido al que me apuntaría es a un partido de dominó, o de pádel).

    Así no voy a conseguir ser un hombre de provecho.
    Ni siquiera soy un buen anarquista, me quedo en librepensador, qué cutre, dios…

    Un beso.

    noviembre 4, 2008 en 3:10 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s