El doctor Luis Montes

Leo que el doctor Luis Montes ha presentado una querella por denuncia falsa contra el ex-consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Antonio Lamela, y contra los expertos que elaboraron un informe acusándolo a él y a su equipo de sedaciones irregulares que ocasionaron la muerte a enfermos terminales en las Urgencias del Hospital Severo Ochoa.

La justicia ha dictaminado al menos en dos ocasiones que no hubo relación causa-efecto (o sea que no murieron por las sedaciones) y que tampoco hubo mala praxis médica, pero el daño para los profesionales ya estaba hecho. A él le costó el puesto, a otros que lo respaldaron también, y otros tuvieron que abandonar ellos mismos por las presiones.

Yo no lo conozco personalmente, lo he escuchado en alguna entrevista y leí en su día algunos reportajes sobre su caso. Parece una persona íntegra y que contaba con el respaldo de gran parte de su equipo. En frente, los gestores de la sanidad más preocupados por las estadísticas que por la atención a los enfermos. Hay muchas formas de “maquillar” los resultados de las estadísticas hospitalarias (por ejemplo moviendo a los enfermos de un servicio -una planta, para entendernos- a otro cuando se ve que van a morir), eso es mala praxis. Es verdad que puede haber distintas opiniones sobre si es mejor tener una unidad de paliativos o que cada servicio del hospital cuente con sus propios medios para cuidar a los enfermos terminales. Supongo que eso es parte de la gestión hospitalaria.

Pero de lo que de verdad tienen que estar pendientes los médicos y el personal sanitario es de procurar una muerte digna a los enfermos terminales, y esa muerte digna pasa entre otras cosas por la ausencia de dolor, así que la sedación y la enfermedad terminal tienen que ir de la mano.

Como en tantos casos, los prohombres que se rasgan las vestiduras en público ante la posibilidad de que los sedantes aceleren la muerte de estos enfermos (que no necesariamente es así, para eso están los especialistas en cuidados paliativos) en cuanto les toca a ellos o a alguien cercano no dudan en pedir lo que haga falta…, y por supuesto yo lo comprendo.

Lo que comprendo también es al doctor Montes y a su querella (pide sólo un simbólico euro) porque no nos olvidemos de que todo se montó por una denuncia anónima que el señor Lamela hizo suya inmediatamente. Muy, pero que muy mala praxis, señor Lamela. Espero que prospere la querella, hasta las últimas consecuencias, que no es el euro en cuestión sino la vergüenza pública para quienes lo calumniaron.

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