La parra se ruboriza

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Cuentan que cuando Adán y Eva fueron castigados con la expulsión del paraíso notaron su desnudez por primera vez y por primera vez sintieron vergüenza de ella y cubrieron su sexo con hojas de parra. Pienso que quizá por ello, desde entonces, la parra se ruboriza y enrojece cada otoño antes de que sus hojas caigan del todo y quede ella misma desnuda.
El error no fue comer la fruta del árbol prohibido, el error fue sentir rubor de nuestra propia desnudez.

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18 comentarios

  1. Preciosa foto..increible el título. besos

    noviembre 18, 2009 en 9:31 am

    • Gracias Winnie!
      Besos.

      noviembre 18, 2009 en 2:21 pm

  2. Impresionante, la nitidez de los detalles me ha dejado alucinado y el título desde luego llama la atención 🙂
    Por cierto, acabo de descubrir tu blog, así que un saludo y por supuesto eres invitado a pasarte por Tenemos Imágenes.

    noviembre 18, 2009 en 10:55 am

    • Bienvenido pues, y gracias por tu comentario.
      Me pasaré por la web.
      Un cordial saludo.

      noviembre 18, 2009 en 2:58 pm

  3. Una foto hermosa acompañada de un buen texto.

    Un abrazo desde Japón.

    Javier (ex Mirador Latino)

    noviembre 18, 2009 en 11:07 am

    • Javier, me alegro de que te guste.
      Te mando un abrazo hasta Japón.

      noviembre 18, 2009 en 2:22 pm

  4. Salva, ¿y la hoja de parra???? No la veo por ningún sitio, jajajjajajaa. No tenemos puerta norte en la muralla ni hoja de parra para cubrinos, jajajajjaaja. ¡estamos “apañaos”!!!
    Me gustó el colorido de la foto y, por supuesto, lo que escribiste.Efectivamente fue un error el ruborizarnos por nuestra propia desnudez, que en sí es bella porque es natural.
    Además, desnudos sí que somos todos iguales; no hay símbolos de distinción social ni nada de esos convencionalismos.
    Beso “burocrático”.

    noviembre 18, 2009 en 12:29 pm

    • Es que es una parra especial, no es la “parra virgen” (vaya nombre) que se ve por todas partes 🙂
      Desnudos somos también un poco más nosotros mismos, para bien o para mal pero lo que hay es lo que hay…
      Besos.

      noviembre 18, 2009 en 2:33 pm

  5. Celebes

    Ah!, después de Caín … nos hablas de sus padres. Lógico. Bonita luz y juego de tonalidades.

    Saludos,

    noviembre 18, 2009 en 5:44 pm

    • Es verdad, Celebes, me acordé de los padres… como siga así tendré que poner una foto del Big Bang.
      Un abrazo.

      noviembre 18, 2009 en 10:28 pm

  6. La luz que has conseguido es preciosa. Y el texto con el que lo acompañas lo enriquece.

    No hay nada más natural que la desnudez de un cuerpo humano. Ruborizarse de ello es propio de una mente esclava de creencias absurdas o malintencionadas.

    noviembre 18, 2009 en 9:57 pm

    • Sí Javi, durante años las personas de mi (nuestra) generación hemos tenido que aprender a liberar nuestra mente de esa esclavitud que nombras, que, por qué no decirlo, en nuestra cultura ha sido la iglesia católica la que se ha encargado de hacernos creer que la desnudez es algo malévolo. No tienen perdón, son hipócritas hasta el punto de enseñarnos a su dios crucificado casi desnudo pero ellos se visten de ropas y más ropas para celebrar sus ritos, cuanto más alta es la jerarquía más ropas se ponen…

      noviembre 18, 2009 en 10:37 pm

  7. Afortunadamente somos muchos los que pensamos de forma diferente y transmitimos esa forma de pensar a nuestros hijos. Con ello las nuevas generaciones tienen otro concepto sobre lo que estamos hablando, sin verguenza por ver desnudo a su padre tomando el sol.
    Que hagan lo que quieran con sus teorias, siempre dentro de sus iglesias y catequesis, pero que nos dejen en paz a los que pensamos diferente.

    noviembre 18, 2009 en 10:51 pm

    • Sí señor!!
      Hay que ver lo que da de sí una planta trepadora 🙂

      noviembre 19, 2009 en 8:20 am

  8. El rubor forma parte de ese miedo a mostrarse.
    La desnudez de nuestra piel casi permite ver la de las entrañas.
    Donde la parra toca
    se oculta el infinito,
    el verdadero paraiso.
    Permite la desnudez de la que escribe
    ante el conjunto de palabra e imagen.
    Lo prohibido siempre ha sido tentador…
    y la hoja que se cae…

    Preciosa entrada Salva. Me encanta venir de visita!

    noviembre 20, 2009 en 11:03 am

    • Preciosas son tus palabras, xianadanoite. Es un gusto leerte.
      Ay, qué tentaciones provoca lo oculto…, claro que también lo oculto provoca expectativas que no siempre se ven colmadas 🙂
      ¡Que se caigan las hojas ya!
      Besos.

      noviembre 20, 2009 en 11:41 am

  9. elespejoimposible

    La parra es privilegiada y puede mudar su color.

    noviembre 20, 2009 en 7:14 pm

    • Ser una parra tiene sus ventajas…
      Besos.

      noviembre 20, 2009 en 10:53 pm

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