Antes del rubor

DSC_0094

Así era la parra (ya lo dijimos, no virgen pero sí trepadora al fin y al cabo) de noche y antes del rubor otoñal.
Foto tomada sin flash. Podéis hacer click en la imagen para agrandarla.

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16 comentarios

  1. Maravillosa toma amigo Salvador.

    noviembre 23, 2009 en 10:58 am

    • Gracias Lina!! Te supongo estudiando…
      Besos.

      noviembre 23, 2009 en 2:28 pm

  2. ¡Qué verde! que hermosura antes del rojizo rubor…besos y que tengas un lunes estupendo

    noviembre 23, 2009 en 11:16 am

    • Feliz lunes a ti, Winnie, y toda la semana.

      noviembre 23, 2009 en 2:28 pm

  3. encuentro bonita la foto por el contraste de sombras. ellas hacen destacar el verde, los nevios, la vida.
    aunque la parra está más hermosa en el otoño,
    aunque sea el preludio de la muerte.

    noviembre 23, 2009 en 11:59 am

    • Tienes razón, Zeltia, la hermosura del color otoñal es especial. Aunque este verde es muy muy vivo.
      Besos.

      noviembre 23, 2009 en 2:31 pm

  4. Estaba blogueando y te ví cuando me iba. Preciosa luz tiene esta foto. Hiciste bien en no usar el flash, yo no suelo usarlo, la luz es muy dura y no me gusta.
    No sé si me gustá más sin ruborizar o ruborizada, jajajajaja. De las dos formas. Besos

    noviembre 23, 2009 en 12:32 pm

    • Con un buen trípode se pueden hacer este tipo de fotos (y otros…).
      Así, sin ruborizar, está insultantemente lozana 🙂 .
      Besos.

      noviembre 23, 2009 en 2:33 pm

  5. Las parras en verano nos dan sombrita y frescor, pero en invierno nos deja mirando al cielo, Adan, hoy en día, tendría que adaptarse mucho a las mujeres. Un fuerte saludo.

    noviembre 23, 2009 en 5:53 pm

    • Y algunas parras (esta no) dan hasta uvas…
      Adán siempre tendrá que adaptarse, no le queda otra 🙂
      Besos.

      noviembre 23, 2009 en 7:49 pm

  6. La joven hoja no sabía lo que era el rubor.
    Engatusada por la luna, mostró su más pura lozanía.
    Tentación de muchos,
    pertenencia de pocos.
    Eres afortunado.
    No a todos la parra su regala su vergüenza.

    Hermosa fotografía.
    Un bico.

    noviembre 23, 2009 en 6:31 pm

    • La joven hoja era inocente pero no tímida.
      Mostró su lozanía y quedó inmortalizada como “la maja desnuda”, inocente (o casi) pero no tímida.
      Es cierto, soy afortunado pero por tener vuestros comentarios.
      Bicos.

      noviembre 23, 2009 en 7:54 pm

  7. Me gusta, elegiste un excelente fondo, creo que es mi elemento favorito de la foto.

    Saludos

    noviembre 23, 2009 en 9:24 pm

  8. Sí, Jorge, el fondo quedó bien. Es el efecto de no usar flash y de una exposición prolongada, en realidad son luces de la casa del vecino… 🙂
    Un abrazo.

    noviembre 24, 2009 en 12:41 pm

  9. luces y sombras, es la exactitud de lo cotidiano, así son algunos de mis días, esos que me obligan a las ausencias,
    es una preciosidad, me quedo con la frescura y viveza de este verde mejor que con la calidez del rubor otoñal,
    besos, estoy en deuda 😉

    noviembre 27, 2009 en 7:13 pm

    • Pues que la frescura y viveza de ese color inunde tu cotidianidad.
      Besos.

      noviembre 30, 2009 en 6:44 pm

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