Personas, pueblos, estados

Nace este post como reflexión a raíz de la situación de Aminatou Haidar, mujer saharaui que se encuentra en huelga de hambre enfrentada al estado de Marruecos que la expulsó del Sahara Occidental, la dejó sin pasaporte y la mandó a la isla canaria de Lanzarote, y también enfrentada al estado de España por su connivencia con el de Marruecos. No es una situación fácil, nunca lo es cuando una persona prefiere poner en riesgo su vida antes de ceder a las pretensiones de un estado que lo primero que quiere es que ella se declaré marroquí, no solo para humillarla y que sirva de aviso a navegantes sino para demostrar una vez más que está lejos de cumplir el mandato de la ONU sobre el referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. Haidar no es simplemente una mujer que quiere volver a casa con sus hijos, si fuera así ya habría aceptado alguna de las soluciones que se le han ofrecido, ella es una activista política (y lo digo sin ningún ánimo peyorativo, todo lo contrario) que está dispuesta a poner contra las cuerdas al estado marroquí y su decisión es una decisión estratégica que podemos estar de acuerdo o no de su eficacia pero que ella va a llevar hasta sus últimas consecuencias.

A nivel personal para la mayoría de nosotros es difícil asumir que uno esté dispuesto a dar la vida en pos de un ideal, casi ninguno seríamos capaces de hacerlo. Ya Gandhi demostró lo poderosa que puede ser la voluntad de una persona que hace uso de la huelga de hambre como medio de presión política: produce admiración y un sentimiento generalizado de simpatía por la causa defendida por personas tan altruistas que ponen el derecho y bienestar de su pueblo por encima de su propia vida.

Es lógico que muchos españoles tengamos cierta mala conciencia por la no actuación del estado español cuando Marruecos con su famosa “marcha verde” aprovechando los últimos momentos del franquismo ocupó el Sahara Occidental y dejó al pueblo saharahui sin posibilidad de crear un estado. Los pueblos también nos son cercanos, siento empatía por el pueblo saharahui, por el pueblo palestino, por el tibetano y por otros tantos repartidos por el mundo que no tienen oportunidades de organizarse en un estado independiente. Los pueblos nos son cercanos porque reconocemos a las personas que los integran y reconocemos su cultura (casi siempre milenaria). Pero, ay, cuando un pueblo o un conjunto de ellos se organiza en un estado -y que conste que yo creo que todos los que he nombrado tienen el mismo derecho que nosotros a organizarse como tal- entonces ya no nos relacionaremos igual que ahora con ellos. Las relaciones de las personas y de los pueblos con los estados son cosa muy penosa porque las llamadas razones de estado nunca nos van a convencer. Pueblos como el judío que sufrieron lo indecible y mucho más antes de convertirse en estado de Israel ahora como estado se comportan de una manera difícilmente entendible en alguien que ha pasado por los mismos problemas. Al estado español (no a los ciudadanos sino al estado) se le abren las carnes cuando desde Euskadi o Cataluña se propone cualquier tipo de consulta sobre independencia, las razones de estado son innumerables para negar el derecho que debería tener cada pueblo a decidir cómo quiere organizarse socialmente, y muchos ciudadanos comparten esas razones, de ahí el resquemor o la sospecha que recae malamente sobre los vascos o catalanes, argumentos siempre sobran para hablar mal unos de los otros.

Y creo que todo esto es sencillamente porque el estado no es un tipo de organización social digamos natural, las personas existen como entidades individuales, los pueblos como entidades culturales y los estados son un invento, y cuando el invento se pone a funcionar no distingue a nada ni a nadie, si hay que pasar por encima se pasa. Mucho me temo que con el paso del tiempo si alguno de esos pueblos consigue por fin convertirse en estado (y repito que yo les apoyaría en todo porque creo que tienen derecho a ello) pues con el paso del tiempo terminarían haciendo las mismas cosas que hacen todos, el futuro estado palestino o incluso el tibetano que parece mucho más pacífico a priori terminarían haciendo alianzas entre estados y, haciéndolo de una manera explícita o no, sucumbiendo a las razones que en este momento histórico rigen de una manera inflexible el devenir de los tiempos, la economía en su forma de libre mercado.

Fijaos que no he hablado de gobiernos, poco puede uno esperar de ellos, los gobernantes están al servicio del estado no de las personas. No nos podemos olvidar de ello, entre otras cosas por eso yo nunca tuve demasiadas esperanzas en que Obama fuera a sorprendernos con un cambio tan grande como muchos esperaban (incluso en esto me puse más pesimista que mi admirado Saramago que depositaba en él una gran esperanza): Guantánamo sigue abierto, la cumbre sobre el cambio climático está que ni se sabe si va a ir y qué va a proponer, 30.000 soldados más a Afganistán…

Lo dicho, Aminatou Haimar tiene toda mi admiración y su pueblo todo mi reconocimiento. El papel que juega en esto el estado español y el marroquí no es otro que el que cabría esperar, ni ella ni ninguno de nosotros importa demasiado. Las razones de estado no entienden de personas ni de pueblos.

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16 comentarios

  1. Salva…MAGNIFICA ENTRADA…Gracias por esta reflexión en la que coincido muchísimo contigo. Había oido la historia pero tu explicación es buenísima. GRACIAS y besos

    diciembre 2, 2009 en 5:30 pm

  2. Como ya sabes, estoy de acuerdo contigo en el tema y enfoque de este grave problema político y humano. Ya conoces mi opinión y no voy a redundar aquí con lo mismo. Decirte que me gustó especialmente tu teoría de los Estados. Muy interesante. Besos

    diciembre 3, 2009 en 3:05 pm

  3. Enhorabuena por esta reflexión. Digna de lectura lenta, pausada y reflexiva.
    Totalmente de acuerdo contigo en la admiración a Aminatou Haimar que pide lo que le corresponde bajo oídos sordos de gobernantes que tan sólo actúan cuando el sonido viene del metal preciado.

    No importa el ser humano. Uno más, uno menos.
    No importan los principios, los derechos, el sentido común.
    Y la tierra, la tierra no pertenece a nadie.
    ¿Cuándo nos haremos conscientes?

    Una vez más, enhorabuena. Ha sido un placer leerte.

    diciembre 3, 2009 en 8:15 pm

  4. Totalmente de acuerdo con lo expuesto. Es una verguenza el tratamiento que le esta dando el sr. moratinos y su ministerio a una situación, la del pueblo saharaguí, que por culpa de intereses lleva coleando desde hace mucho tiempo.
    Excelente tu artículo.

    diciembre 4, 2009 en 6:36 am

  5. Siempore es un placer leerte, Salva, y adhiero tu reflexión hecha desde un enfoque diferente a las mías, pero complementaria o así me lo parece.
    Parte de los ancianitos que desde el, geriátrico mwe dab an los comentarios por teléfono -Andrés, Lucas y Flory- han fallecido en estos meses y estoy triste. Las pérdidas y las despedidas siempre duelen, yo he pasado un año casi muriendo, pero ellos se han muerto. Y la vida sigue, amigo. Un saludo acompañado de abrazo tierno y libertario.
    Hannah

    diciembre 4, 2009 en 6:28 pm

  6. tu entrada, en la parte que hablas de cómo los pueblos se transforman una vez que conforman un estado,
    me recordó un artículo que leí en el país,
    sobre un estado “peculiar”
    lo comparto contigo, es curioso, al menos.
    el artículo

    diciembre 4, 2009 en 10:05 pm

  7. ¿no sale el enlace en “el artículo”,
    en el post anterior?

    bueno pues te dejo la dirección.
    http://www.elpais.com/articulo/portada/reino/quiso/medir/felicidad/elpepusoceps/20091129elpepspor_8/Tes

    diciembre 4, 2009 en 10:06 pm

  8. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Veo que coincidimos en lo esencial. Desgraciadamente ayer se vivió de nuevo eso que escribí de que importamos poco como personas a los estados, y Marruecos dió marcha atrás en la posibilidad de que Haidar volviera a casa, juegan con las personas, con la vida de las personas.

    Hannah, tu comentario me ha emocionado especialmente, no sabía que hubieran fallecido Andrés, Lucas y Flory, llevo demasiado tiempo perdido de tu blog. Sí, la vida sigue pero no siempre es feliz. Un abrazo emocionado.

    Zeltia, he leído con interés el artículo que has enlazado. Tienes razón, cuando menos es curioso. Yo la felicidad no sabría cómo medirla en términos estadísticos, ya veremos cómo sigue la historia. Lo que sí me ha llamado la atención es este pequeño párrafo en mitad del artículo:

    “Y más aún a los 100.000 ciudadanos de la minoría étnica nepalí que viven en campos de refugiados en Nepal desde principios de los noventa, después de haber sido expulsados de Bután por el Gobierno.”

    O sea más de lo mismo, el estado busca la felicidad de “su” pueblo y si tiene que pasar por encima de otros pueblos o personas pues pasa y ya está.

    Besos y abrazos.

    diciembre 5, 2009 en 9:59 am

  9. Me has ayudado a cambiar ciertas perspectivas con respecto a estas situaciones de “no estado” que padecen muchas personas en esas zonas del mundo. No sé qué ocurrirá con Haidar, pero seguro que los gobiernos implicados poco hacen, como siempre…

    Un abrazo Salva!

    diciembre 5, 2009 en 3:55 pm

    • Me alegro de haberte servido de algo, mapki, ya me siento un poco útil…
      Un abrazo.

      diciembre 6, 2009 en 1:24 pm

  10. Qué bien has resumido la situación de Aminatou, creo que tu artículo ayuda como pocos a entender qué es lo que ha sucedido.

    Es muy triste la situación de este esta activista. Marruecos teme que una sola persona desmorone su poder sobre el Sáhara Occidental, y en consecuencia muerde y chantajea, mientras España intenta resolver el problema de puntillas, sin tener que dejar descontento al estado marroquí.

    Aminatou sólo quiere volver a casa, ¿tan difícil es?

    diciembre 6, 2009 en 12:28 pm

  11. ¿Me dejas enlazar tu artículo al grupo “Sahara Bubisher” en Facebook? Están recopilando todas las noticias y vídeos sobre la situación de Aminatou Haidar.

    ¡Un abrazo!

    Iraide

    diciembre 6, 2009 en 12:30 pm

    • Por supuesto, Ira, puedes enlazar el artículo!
      Gracias por tus comentarios.
      Un gran abrazo.

      diciembre 6, 2009 en 1:16 pm

  12. Celebes

    Hay que decirlo más!

    diciembre 10, 2009 en 6:56 pm

  13. Hola Salva. No había leído aún tu artículo. En lo esencial estoy totalmente de acuerdo contigo, como casi siempre. La pena es que cuando se trata de un blog, solemos tender a no extendernos demasiado para que no salga un artículo demasiado extenso y se pueda cansar el lector. Seguro que pensaste en muchas más cosas para añadir en este análisis que has hecho. Todo tiene que ver con la hipocresia de este mundo en que nos ha tocado vivir. Hay una resolución de la ONU que nadie quiere cumplir. Lo peor es que se suelen aprobar resoluciones sabiendo que van a ser papel mojado, pero al menos ya quedaron bien. Y si un día se acordara aplicar, seguro que habrían un nuevo debate para no llegar a ningún acuerdo. Los intereses económicos siempre pueden más que las personas.

    De cualquier manera, una cosa si me preocupa de todo esto. Todos sabemos cómo se mueven estos temas a nivel político de unos y otros, y no me refiero sólo a los dos partidos mayoritarios, sino al resto, cada uno con sus propios intereses. En temas como este habría que dejarse de estrategias y pensar en la vida de una persona. Y ¡ojo! Asimismo la propia persona pensar en quién es el verdadero culpable. Creo que España la ha acogido. Se le pide al gobierno explicaciones de cómo entró, y está claro que de alguna manera pasó a este lado. Y creo que ella no debería culpar al gobierno (o Estado) de este hecho. Yo me pregunto: ¿si hubiera estado en Francia qué hubiera pasado? Es una vergüenza que una persona tenga que poner en riesgo si vida para remover conciencias, a todas esas grandes potencias que son las que precisamente acuerdan para no cumplir esas Resoluciones en la ONU. ¿Y ahora qué? y sobre todo, una vez que pase todo esto: ¿Se le cambiarán los colores de la cara de nuevo a todos estos responsables? ¿Vale la pena faltar a la ética más básica con el ser humano a cambio de mano de obra barata? Yo creía que esto algún podría cambiar, pero la crisis está demostrando todo lo contrario.

    En fin, espero que de alguna manera no sea tarde para que se le de una salida digna a este tema sin tener que seguir haciendo concesiones y por una vez reconozcan que la vida, más aún que la dignidad de una persona, vale más que satisfacer el orgullo de una persona, aunque sea Rey.

    Saludos Salva.

    diciembre 11, 2009 en 6:41 pm

    • Pasan los días, Paco, y todo sigue igual. Es muy descorazonador ver que no se soluciona nada. Tienes razón en que pensé muchas cosas más de las que escribí, entre ellas el papel de la ONU, no solo ahora que podría aducirse que una organización tan grande y compleja carece de agilidad para la resolución inmediata de problemas sino todos estos años en que no se han cumplido sus resoluciones sobre el Sáhara Occidental. Creo que terminaré escribiendo un artículo sobre la ONU.

      En cuanto a la monarquía de Marruecos qué quieres que te diga, la nuestra me gusta poco ya que soy republicano pero esa otra es un ejemplo perfecto de lo poco que importan a los estados las personas y los pueblos.

      Y algo sobre lo que también quisiera escribir y analizar pero no en este momento en el que podría interpretarse como una crítica a la actitud de Haidar, sobre la que ya he expresado mi admiración y respeto, es la capacidad para poner en riesgo la propia vida por un activismo político que es algo que tienen unas pocas personas y la inmensa mayoría no. Leo con dolor lo mal que ella lo pasa cuando habla con sus hijos y que el hijo no comprende su actitud, no sé cómo puede soportar esa carga, sinceramente.

      Un abrazo.

      diciembre 14, 2009 en 6:18 pm

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