La vieja caracola

La vieja caracola nos hace rememorar aquel mar que la dejó así de gastada. Aun así sigue siendo bella y ahora salen a la luz colores que antes no tenía…

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14 comentarios

  1. Eres un artista de la foto y la palabra…..besos

    enero 11, 2010 en 1:25 pm

    • Gracias Winnie! eres muy amable, gracias.
      Besos.

      enero 11, 2010 en 4:18 pm

  2. Las marcas dan fe de años y años aguantando marea.

    enero 11, 2010 en 1:27 pm

    • ¡Ya quisiéramos nosotros tener ese aguante!!

      enero 11, 2010 en 4:19 pm

  3. Salva, que bueno tienes el blog, la vieja caracola está preciosa, en mi pueblo la tocan a base de soplar como una corneta. Un fuerte saludo y gracias por tu presencia.

    enero 11, 2010 en 2:23 pm

    • Gracias, Mar, decidí cambiar un poco el aspecto del blog, me encanta que te guste. Sí que he escuchado tocar las caracolas como instrumentos de viento, tienen un sonido espectacularmente profundo.
      Besos.

      enero 11, 2010 en 4:23 pm

  4. Pues sí que la tuya es más grande, síii, jejejejeej!!! Muy bonita foto y muy nostálgico texto. Besitos

    enero 11, 2010 en 3:26 pm

    • Ya te lo avisé 🙂 . A última hora decidí dejarla en color, ya ves.
      Besos.

      enero 11, 2010 en 4:27 pm

  5. Desde niña siento fascinación por las caracolas y el dibujo de su espiral.
    Sin lugar a dudas, es de las fotografías que más me ha emocionado…
    Un batallón de recuerdos, emociones y vida
    volvió a mi recuerdo
    y me llenó de una inmensa paz.

    Gracias Salva,
    por tanta belleza.

    enero 11, 2010 en 4:47 pm

    • Yo sí que me siento agradecido por tus palabras. Me alegra muchísimo que la foto te haya emocionado así, es muy reconfortante.
      Bicos, Xiana.

      enero 11, 2010 en 5:54 pm

  6. Autentico tesoro que nos regala el mar.
    Aunque ultimamente tambien escupe botes de plastico que los humanos le dejamos y que él nos devuelve.

    Un Abrazo!

    enero 12, 2010 en 8:23 pm

    • Sí, Javi, tenemos una enorme responsabilidad que asumir en la contaminación de los mares (y en el esquilmamiento de los caladeros).
      Un abrazo.

      enero 13, 2010 en 8:54 am

  7. Me encantan las caracolas, tengo una en concreto que me regalaron cuando tenía…. 3-4 años… y ahí está… enterita, sobre mi mesa…
    Siempre que voy al mar, me llevo conmigo un recuerdo… un pedacito de él… y hasta en mi piel llevo tatuada una caracola…el mar…
    (cada loco con su tema supongo, je je)

    enero 17, 2010 en 8:10 am

    • Yo cuando estoy en una ciudad que no tiene mar lo noto. Aunque donde vivo pase semanas sin verlo sé que está ahí.
      Tu caracola tatuada debe de quedar bien 😉
      Besos.

      enero 17, 2010 en 1:25 pm

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